William McBride

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Científicos deshonestosFraude

William McBride
William McBride.png
Nombre Real William Griffith McBride
Nacionalidad Australia.jpg
Australia
Especialidad Obstetra
Fraudes Falseo de datos en artículo
Repercusiones Ninguna
Consecuencias Pérdida de su licencia médica.

William McBride es un médico obstetra que de ser un héroe de la medicina, cayó en las garras del fraude académico.

Antecedentes

McBride descubrió la teratogenicidad de la talidomida[1], un fármaco que se prescribía para la náusea matutina en las mujeres embarazadas. McBride publicó una carta en The Lancet, en diciembre de 1961, señalando una gran cantidad de defectos de nacimiento en niños de pacientes a los que se les recetó talidomida.[2] Esto dio como resultado la reducción del número de medicamentos recetados durante el embarazo.

El escándalo Debendox

La participación de McBride en el caso Debendox es menos ilustre.[3] En 1981 publicó un documento que indicaba que el medicamento Debendox (comercializado en los Estados Unidos como Bendectin) causaba defectos de nacimiento.

McBride estaba convencidos de que Debendox, un medicamento para la nausea matutina fabricado por Merrel Dow, era teratogénico. Para demostrarlo, dio instrucciones a sus asistentes para que trataran a conejas preñadas con escopolamina, un agente anticolinérgico relacionado con un componente de Debendox. Habiendo recibido los resultados, McBride preparó un documento, y agregó a uno de los asistentes como coautor. El documento se refirió a seis dosis oralmente administradas. Una hembra produjo una camada deformada.

La revista Toxicology and Applied Pharmacology recibió el artículo el 24 de noviembre de 1980 y lo rechazó el 30 de diciembre de 1980. McBride luego hizo varias modificaciones al texto, cambiando el número de 'dosis' a 'ocho', y las 'dosis' afectadas a 'dos'.

Este documento revisado se envió al Acta Pharmacologica et Toxicologica el 4 de febrero de 1981 y fue rechazado. Luego se corrigió un error tipográfico y el documento se envió a una revista australiana el 26 de junio de 1981 pero bajo los nombres conjuntos de McBride y sus dos asistentes. El artículo fue aceptado.

Los asistentes no se dieron cuenta del contenido del documento hasta que se recibieron las reimpresiones en junio de 1982. Los detalles en el documento no coincidían con sus recuerdos de los experimentos, especialmente el número de dosis, las tasas de dosis y el hecho de que los embriones aún se mantenían sin ser seccionados.

Sus coautores notaron que el documento publicado contenía datos manipulados y protestaron, pero sus voces no fueron escuchadas.

Uno de los asistentes removió los archivos del laboratorio y solicitó el asesoramiento de su abogado, quien le recomendó un acercamiento directo a McBride y luego, de ser necesario, a los funcionarios de la Fundación. Como resultado del acercamiento, McBride explicó el 30 de septiembre de 1982 que los resultados de las dos dosis adicionales habían sido proporcionadas por un laboratorio de EE. UU.

La única acción tomada por el Comité fue pedirle a McBride que informara a la revista y repitiera el experimento. Por propia iniciativa, McBride, el 10 de noviembre de 1982, le dio a sus asistentes detalles del experimento de los EE. UU., especialmente el hecho de que allí se cortaron las secciones.

Allí el asunto descansó hasta que el programa radial Science Show de la Australian Broadcasting Corporation se encontró con los detalles y el 12 de diciembre de 1987 los liberó en una transmisión radial alegando que había "falsificación de datos" porque:

  1. La publicación científica afirma que ocho conejos fueron sujetos del experimento por ingestión oral, de los cuales dos produjeron fetos deformados, mientras que se alega que solo se utilizaron seis conejos y que solo uno de ellos produjo fetos deformados;
  2. Las dosis que se muestran en la tabla no eran las mismas registradas en las notas hechas durante el experimento;
  3. La afirmación de que los fetos en el grupo experimental fueron seccionados era falsa;
  4. La afirmación de que hubo ocho controles también era falsa.

La investigación posterior indicó que McBride cree genuinamente que el experimento descrito en el artículo sí respalda la conclusión allí enunciada. Desafortunadamente, McBride no estaba entrenado como científico. Era un médico con acceso a fondos públicos que se desembolsaron sin la intervención de los canales normales de aplicación y la revisión anónima por pares. La metodología experimental en el documento no es científicamente aceptable. Es desafortunado que los medios se hayan referido a él como un científico, lo que atrae el oprobio a la clase equivocada de investigador. La ley previene el mal uso de los términos 'abogado' y 'doctor', pero no el de 'científico'.

Al juzgar el comportamiento de McBride, la investigación encontró que algunas actividades eran fraudulentas y alguna falsificación fue deliberada. Definió el fraude al mencionar que: 'Una declaración que afirma la existencia de un hecho implica que quien hizo la declaración tiene la certeza de que es verdad y que si falta la certeza, entonces esa afirmación será fraudulenta.

La versión final de McBride de su trabajo había sido rechazada por un journal extranjero, pero el diario australiano la aceptó con poco o ningún comentario. Por lo general, es imposible para un árbitro detectar si los resultados han sido falsificados. Por lo tanto, la revista australiana no merece ser criticada por haber publicado información falsificada.[4]

Después de una de las pesquisas más largas en la historia médica, un tribunal en Sydney encontró que el Dr. McBride había tergiversado los resultados de sus experimentos en cuatro de siete acusaciones.[5]

En 1994, McBride perdió su licencia para ejercer su profesión en Australia.[6]

Referencias y ligas externas

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  1. «William McBride - Doctor and Medical Researcher». Vía:ThalidomideStory.com.
  2. McCredie, Janet (2007) «Beyond thalidomide: birth defects explained». The Royal Society of Medicine Press, ISBN 9781853157417
  3. Grant, John (2007) «Corrupted Science. Facts, Figures & Fun». p. 49f. ISBN 9781904332732.
  4. G. F. Humphrey (1992) «Scientific Fraud: The McBride Case». British Academy Of Forensic Sciences. Volume: 32 issue: 3, page(s): 199-203 doi: 10.1177/002580249203200303.
  5. Milliken, Robert (1993) «"Thalidomide doctor" guilty of medical fraud...». Vía: independent.co.uk.
  6. Stephens, Trent & Rock Brynner (2001) «Dark Remedy: The Impact Of Thalidomide And Its Revival As A Vital Medicine». Cambridge, Mass: Perseus Pub. ISBN 9780738205908.