Síndrome de las personas embrujadas

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El síndrome de las personas embrujadas se define por la percepción recurrente de sucesos subjetivos y objetivos anómalos. Las ocurrencias se atribuyen tradicionalmente a espíritus y otros agentes sobrenaturales.

Antecedentes

"Síndrome de las personas embrujadas" (S-PE) es un apodo propuesto por el Ciarán James O'Keeffe (psicólogo inglés especializado en parapsicología y psicología forense), y su equipo, que se inspiró en el título de uno de los primeros libros parapsicológicos de Carrington y Fodor (1951).[1] El término 'síndrome' se refiere a un conjunto de signos y síntomas que ocurren juntos para caracterizar una anomalía o condición, por lo tanto, el concepto de S-PE abarca de manera más obvia a los perceptores dentro de la población general que invocan etiquetas de fantasmas u otros agentes sobrenaturales para explicar un conjunto específico de eventos anómalos que a menudo se perciben de forma recurrente.

Dentro de la literatura sobre experiencias anómalas hay un subconjunto de informes intrigantes sobre 'personas embrujadas'. Esta terminología es engañosamente simple, porque las preguntas de '¿Quién está embrujado?, y también ¿cómo y por qué?' son más grandes y espinosas de lo que podría suponerse.

Cualesquiera que sean las respuestas definitivas, estos sucesos enigmáticos abarcan diferentes culturas y épocas históricas y aparentemente representan una faceta perdurable de la experiencia humana. Además, son clínicamente relevantes en su capacidad para fomentar sensaciones, percepciones o reacciones intensas que pueden alterar el funcionamiento diario de las personas afectadas y de quienes se encuentran dentro de su medio social.

Anomalías subjetivas y objetivas

Los investigadores a menudo designan estas anomalías sobrenaturales como Subjetivas (S, internas o psicológicas) u Objetivas (O, externas o físicas).

  • Subjetivo: incluye presencias detectadas, escuchar voces, manifestaciones somáticas o emocionales inusuales y percepciones de formas humanas.
  • Objetivo: comprende movimientos aparentes de objetos, mal funcionamiento de equipos eléctricos o mecánicos y sonidos de percusión inexplicables como golpeteos.

También debemos enfatizar que las atribuciones paranormales de los testigos a estos 'signos o síntomas' no son sorprendentes dada la prevalencia de los 'fantasmas' como creencias y narrativas culturales meméticas.

Sin embargo, los efectos del contexto pueden producir diferentes interpretaciones o atribuciones para anomalías subjetivas/objetivas casi idénticas. Sin duda, los reportes de apariciones y poltergeists se parecen, y podrían equipararse a relatos de otras 'experiencias de encuentro con entidades', como ángeles, demonios, extraterrestres, Hombres de negro (MIB, por sus siglas en inglés), guías espirituales chamánicas (como Adolf Fritz, Katie King, etc.) y seres de tipo folclórico (hombre Polilla, Yeti, etc).

Dichos estudios implican la existencia de una experiencia o fenómeno subyacente que cambia su apariencia de acuerdo con la situación o contexto sociocultural en el que se manifiesta. Por ejemplo, Musgrave y Houran (2000) describieron estructuras y contenidos similares entre las experiencias de la era medieval, conocidas como la huida al Sabbat de las brujas, y los relatos de la era moderna sobre las abducciones de OVNIs.[2]

Estas 'experiencias de encuentros con entidades' (o simplemente 'experiencias de encuentro') pueden ocurrir de manera espontánea o aparentemente bajo demanda a través de técnicas como mirarse en el espejo, grupos de personas sentadas o sesiones de espiritismo, estimulación del campo magnético transcerebral, estados meditativos o de trance, o el uso de psicodélicos.

La literatura comparada y los estudios estadísticos indican que las experiencias de encuentro exteriormente dispares a menudo comparten temas y estructuras narrativas similares. También hay puntos en común en los perfiles de personalidad perceptual de los experimentadores. Podría decirse que estos patrones sugieren un 'árbol genealógico' de anomalías que tiene sus raíces en un proceso central y una estructura biológica, pero que puede cambiar su apariencia de acuerdo con el contexto sociocultural o situacional en el que se manifiesta.

Asimismo, Lange y Houran han sostenido además que la fenomenología de los episodios fantasmales se asemeja fuertemente a los casos de enfermedades psicógenas masivas en las que los individuos sufren de contaminantes misteriosos, patógenos o incluso estímulos artificiales.[3]

Para ilustrar, ambos brotes comprenden estimulantes ambiguos que desencadenan la aparición repentina y el cese de síntomas a menudo dramáticos (psicológicos o físicos), muchas veces en mujeres jóvenes y durante momentos de estrés psicosocial. Otras veces, experiencias similares inducidas por la sugestión se han atribuido erróneamente a las tecnologías convencionales. Por último, tanto los fantasmas como las enfermedades psicógenas implican un contagio psicológico o la instigación de experiencias sucesivas (episódicas) en individuos o grupos debido a los efectos de la expectativa.

Por lo tanto, los relatos de embrujos y poltergeists podrían representar simplemente una descripción de un fenómeno 'central' adaptable que denotamos como S-PE.

Las formas más evidentes o amenazantes de 'persecución paranormal' aparecen como 'ataques espectrales' nocturnos que probablemente representan episodios de parálisis del sueño. Según Powell (1997), el término pesadilla describía este fenómeno antes de que adquiriera su significado moderno y generalizado. Powell lo describió específicamente como “un fenómeno durante el cual una persona siente la presencia de un agente malévolo, es incapaz de moverse, es consciente del entorno, experimenta una sensación de miedo o pavor y, a menudo, siente una presión o sensación de estrangulamiento. Además de estos elementos centrales, son comunes las alucinaciones auditivas y visuales y la dificultad respiratoria”.[4] Aunque es mucho más raro, algunos relatos de embrujo-poltergeist también han hecho referencia a efectos corporales durante los estados de vigilia que imitan aspectos del caso de Doris Bither. Estas materializaciones incluyen mordeduras anómalas, cortes, rasguños, verdugones y la percepción de posesión por fuerzas externas.[5]

El matemático danés Georg Rasch propuso un modelo de medida conocido como escala de Rasch, que permite solventar muchas de las deficiencias de los tests psicométricos y construir pruebas más adecuadas y eficientes.[6] Los análisis de la escala de Rasch demuestran que las percepciones Subjetivas/Objetivas discretas que definen los encuentros fantasmales y las experiencias de encuentros relacionados pueden modelarse como una jerarquía probabilística y unidimensional. Esto significa que estas experiencias anómalas tienen una fenomenología generalmente estructurada y predecible, aunque aspectos específicos pueden cambiar dependiendo de las circunstancias presentes.

Estos aspectos incluyen

  • si la experiencia es espontánea. Es decir, supuestamente sincera y no preparada versus basada en la preparación (por ejemplo, esperando tener un encuentro);
  • una consecuencia del estilo de vida (por ejemplo, ser miembro activo de una asociación paranormal);
  • un resultado de la fantasía (por ejemplo, involucrado en un ejercicio de participación imaginativa); o
  • condiciones ilícitas (narrativas deliberadamente fabricadas).[7]

Para conocer más, véanse los siguientes artículos relacionados

Referencias y ligas externas

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  1. Hereward Carrington & Nandor Fodor. (1951) «Haunted people: Story of the poltergeist down the centuries». Ed. E.P. Dutton & Co. New York, NY.
  2. Musgrave, J. B., & Houran, J. (2000) «Flight and abduction in witchcraft and UFO lore». Psychological Reports, 86, 669–688. doi:10.2466/pr0.2000.86.2.669..
  3. Lange, R., & Houran, J. (2001) «Ambiguous stimuli brought to life: The psychological dynamics of hauntings and poltergeists». Vía Hauntings and poltergeists: Multidisciplinary perspectives; pp. 280–306. Ed. Jefferson, NC: McFarland & Co. ISBN:978-0786432493.
  4. Powell, L. C. (1997) Night hag en «Folklore: an encyclopedia of beliefs, customs, tales, music, and art». (Vol. 1, pp. 588–590) ISBN:9780874368963.
  5. Ciaran O'Keeffe et al. (Sep, 2019) «The Dr. John Hall story: a case study in putative “Haunted People Syndrome”». doi:0.1080/13674676.2019.1674795..
  6. Gerardo Prieto & Ana R. Delgado (2003) «Análisis de un test mediante el modelo de Rasch». Vía Psicothema. Vol. 15, nº 1, pp. 94-100
  7. Lorraine Sheridan et al (2020) «Haunted people syndrome revisited: empirical parallels between subjective paranormal episodes and group-stalking accounts». Vía: 'Mental Health, Religion & Culture. doi:10.1080/13674676.2020.1767552..
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