Reforzamiento del sistema inmunitario

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Creencias falaces

Señalaremos con escepticismo uno de los trucos de mercadeo más populares de los últimos años: la venta de productos y servicios con la afirmación de que 'refuerzan su sistema inmunológico'. También emplean las palabras "estimulación" o "potenciación" en sus discursos de venta. Suena simple y deseable. ¿Quién no querría un sistema inmunitario superpoderoso capaz de combatir cualquier cosa, desde un resfriado hasta el cáncer? ¿Es esa habilidad realmente algo que se pueda comprar en un frasco?

Es una aseveración fácil de vender a la gente crédula e impresionable; con poco raciocinio, pero con una billetera relativamente gorda, porque es muy claro y parece tener un sentido lógico muy obvio. Cuanto más fuerte sea su sistema inmunitario, mayor será su capacidad para combatir enfermedades. Parece que debería ser como construir músculo: un fisicoculturista más fuerte puede levantar pesas más pesadas, y un sistema inmunológico reforzado puede combatir enfermedades infecciosas más fuertes.

Refutación

La verdad es que la analogía con el ejercicio muscular es completamente inválida. Un sistema inmunitario saludable está representado con mayor precisión por un subibaja (o balancín) equilibrado. Si el sistema inmunológico se ve comprometido o debilitado, un lado del subibaja se tambalea hacia un lado y el cuerpo se vuelve más fácilmente susceptible a la infección. Por el contrario, si el sistema inmunitario está hiperactivo, el otro extremo del subibaja se tambalea hacia el lado opuesto y el sistema inmunitario ataca sus propios tejidos sanos (fenómeno conocido como "enfermedad autoinmune").

Las afecciones como el lupus, la artritis reumatoide, la psoriasis y la esclerosis múltiple son enfermedades autoinmunes causadas por un sistema inmunitario hiperactivo. La persona está más sana cuando el subibaja del sistema inmunitario está equilibrado en el centro; Ni demasiado débil ni demasiado fuerte.

En los anuncios publicitarios, tanto en los institucionales, como en revistas o infomerciales, hacen ver al sistema inmunológico como si de un Popeye que come espinacas se tratara. La cosa no es así, además, si se pudiera reforzar o estimular el sistema inmunológico, sería dañino de forma automática e inmediata. Incluso los homeosectarios venden chochos homeopáticos con la promesa de potenciar el sistema inmune.

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Las compañías fraudulentas que venden esos productos milagrosos emplean a personalidades de televisión que tienen sus propios programas trasmitidos por las mañanas para promocionarlos agresivamente a los televidentes. Regularmente estas compañías compran espacio y emplean a presentadores de segmentos de salud, de cocina o de medicinas alternativas. Un caso en México es el del chef Gerónimo García, que gana dinero extra promoviendo el ajo negro para elevar el sistema inmunitario. El problema es que en tiempos del Covid-19, el discurso de la promoción de venta incluye palabras como virus lo que hace inferir erróneamente a la audiencia que les ayudará a prevenir el ataque del Coronavirus (o que lo eliminará combatiéndolo).

Compañías legítimas subiéndose a la carreta

Y no solo compañías fantasma promocionan y venden productos "reforzadores" del sistema inmunitario, también laboratorios farmacéuticos se han subido a esa misma carreta, entre ellos Bayer y sus productos Redoxon® (Vitamina C) y Redoxon® Extra (Vitamina C y Zinc), que los publicitan como complementos alimenticios que refuerzan las defensas contribuyendo al funcionamiento normal del sistema inmunitario. Así mismo, Sanofi-Aventis, y su producto Aderogyl, también promete el reforzamiento de las defensas (un eufemismo para "reforzamiento del sistema inmunitario").

Pero, ¿qué quieren decir estas compañías cuando afirman que sus productos estimulan, refuerzan o potencian el sistema inmunológico? Afortunadamente para el cuerpo humano y desafortunadamente para el bolsillo del comprador, generalmente no significan nada en absoluto. En los últimos años, en los Estados unidos, la Comisión Federal de Comercio y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) han estado tratando de tomar medidas enérgicas contra los productos que hacen afirmaciones de salud sin fundamento, como el reforzamiento del sistema inmunológico.

Esto es difícil por varias razones. Primero, 'estimular su sistema inmunológico' es una frase que carece de sentido médico. No existe tal cosa, por lo que la afirmación no constituye una aseveración médico en sí misma. Tiempo atrás, el producto Airborne fue multado por la FTC y se le ordenó reembolsar el dinero de todos los que habían comprado su producto, pero esto fue solo porque fueron más lejos y afirmaron específicamente que su producto podía tratar y prevenir los resfriados. En segundo lugar, las hordas de pedidos por correo y negocios en Internet, que literalmente pueden aparecer de la noche a la mañana, superan en número a los reguladores, por no hablar de las muchas compañías bien establecidas como Airborne. Tercero, es un asunto muy simple para esas compañías cambiar sutilmente su redacción para hacerlo aún menos específico, y así escapar del enjuiciamiento.

Hoy en día es popular que los productos digan que 'apoyan un sistema inmunológico saludable', y así lo hacen, de la misma manera que cualquier alimento o incluso la respiración mantienen vivo el cuerpo y, por lo tanto, 'respaldan' todas sus funciones. Podrían decir con la misma honestidad que su producto es compatible con el olor corporal y el envejecimiento.

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Hasta hace unos diez años, nadie había inventado el término de comercialización todavía, por lo que nadie pensó en comprar suplementos especiales o productos cultivados especialmente para reforzar su inmunidad. Sin tales productos, uno se pregunta cómo la raza humana pudo haber sobrevivido cientos de miles de años. O incluso los años ochenta o noventa. ¿Estábamos realmente menos saludables entonces? ¿Realmente todos tenemos sistemas inmunes comprometidos?

La salud no es el resultado de un sistema inmunitario superpoderoso. La salud es simplemente la ausencia de enfermedad. La buena salud es la base. No puede ser más saludable que la línea de base. Una vez que está en la línea de base, todo lo que le sucede a su sistema inmunitario en cualquier dirección es malo. Para una persona con buena salud, que observa su dieta y ejercicios, entrar en una tienda de batidos y pedir el suplemento especial para aumentar la inmunidad sería perjudicial para su salud si ese suplemento realmente hiciera algo.

Sería fácil para las empresas demostrar que sus productos funcionan tal y como los anuncian. El sistema inmunitario es una colección sorprendentemente compleja de estructuras y procesos en todo el cuerpo. Muchos de estos son tipos de células que se pueden encontrar en la sangre.

El sistema inmunitario y cómo funciona en realidad

Si un producto realmente reforzara o estimulara su sistema inmunológico, tendría que aumentar los recuentos de uno o más de estos tipos de células. Eso es algo que podríamos medir directamente y probar o refutar el reclamo. El problema con hacer tal prueba es que no sería ético, ya que tendría que dársele a alguien un desequilibrio que probablemente resulte en una enfermedad autoinmune.

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Echemos un vistazo rápido a algunos de estos sistemas:

Veamos la definición de 'sistema inmunitario': Es una compleja red de células, tejidos y órganos especializados que reconocen las sustancias extrañas, principalmente los microorganismos patógenos (causantes de enfermedades), como bacterias, virus, parásitos y hongos, y defienden al cuerpo contra ellos. Los órganos y tejidos del sistema inmunitario incluyen la médula ósea, el bazo, el timo, las amígdalas, las membranas mucosas, y la piel.[1] El sistema inmunitario protege al organismo de sustancias posiblemente nocivas, reconociendo y respondiendo a los antígenos. Los antígenos son sustancias (por lo general proteínas) que se encuentran en la superficie de las células, los virus, los hongos o las bacterias. Las sustancias inertes, como las toxinas, químicos, drogas y partículas extrañas (como una astilla), también pueden ser antígenos. El sistema inmunitario incluye ciertos tipos de glóbulos blancos al igual que sustancias químicas y proteínas de la sangre, como anticuerpos, proteínas del complemento e interferón. Algunas de éstas atacan directamente las sustancias extrañas en el cuerpo, mientras que otras trabajan juntas para ayudar a las células del sistema inmunitario. El sistema inmunitario reconoce y destruye sustancias que contienen antígenos.[2]

  • Las partes más obvias del sistema inmunitario son las barreras físicas externas: piel, saliva, lágrimas y procesos como la tos y los estornudos. Cuando nos resfriamos, nuestro sistema inmunitario responde aumentando la producción de todas estas respuestas. No es el resfriado lo que hace correr la nariz y hacer que tosa y estornude, ese es el sistema inmunológico. ¿Realmente quiere la persona aumentar eso y caminar estornudando, tosiendo y babeando? Porque eso es lo que significa un sistema inmunitario 'reforzado'.
  • La inflamación es otra respuesta inmune importante. Las células dañadas liberan varios tipos de moléculas desencadenantes que hacen cosas como atraer leucocitos o promover que los vasos sanguíneos de su cuerpo se dilaten. Estas moléculas también pueden dificultar la síntesis de proteínas, cuya finalidad es atacar cualquier virus cercano que pueda haber causado el daño. La inflamación no es algo bueno. Es como un bombero rociando agua en su casa. Lo hace cuando tiene que hacerlo, absolutamente no desea estimular artificialmente la inflamación cuando no tiene que hacerlo.
  • Los glóbulos blancos, o leucocitos, son lo que la mayoría de las personas piensan cuando escuchan 'sistema inmune'. Pero lo que mucha gente no sabe es que hay muchos tipos diferentes de leucocitos, no solo aquellos en nuestra sangre, sino también otros tipos en la mayoría de nuestros otros tejidos. Los leucocitos incluyen macrófagos, neutrófilos, células dendríticas, mastocitos, células asesinas y basófilos, y otros, todos los cuales hacen cosas diferentes.

Todos esos sistemas juntos comprenden nuestros sistemas inmunes 'innatos', y son solo la mitad. También tenemos sistemas inmunes 'adaptativos', y estos son los sistemas que reaccionan a patógenos específicos, se multiplican y luego se convierten en protectores a largo plazo contra la recurrencia de ese mismo patógeno, convirtiéndose en una especie de 'memoria' para su sistema inmunológico. El sistema inmunitario adaptativo crece cada vez que se lo desafía con un germen específico, y también es lo que reacciona a una vacuna y se convierte en un profiláctico contra una enfermedad específica. El sistema inmunitario adaptativo está formado por células especiales llamadas linfocitos, que incluyen:

  1. Los linfocitos T asesinos (Célula NK, 'natural killer', asesina natural), que hacen el trabajo sucio, se unen y matan las células que coinciden con su receptor específico. Cada linfocito T asesino reconoce solo un antígeno específico, por lo que todos tenemos muchas, muchas, diferentes poblaciones de células T asesinas.
  2. Linfocitos T cooperadores. Son aquellos que reconocen los patógenos y expresan nuevos receptores de células T para los linfocitos T asesinos, en efecto, creando nuevos tipos de éstas células diseñadas para combatir ese patógeno específico.
  3. Células γδ (gamma delta), que realizan una función similar a los linfocitos T cooperadores, pero no son necesariamente activados por nuevos patógenos. Su función es bastante compleja.
  4. Los linfocitos B, son los leucocitos de los cuales depende la inmunidad mediada por anticuerpos con actividad específica de fijación de antígenos.​ Los linfocitos B, que constituyen entre un 5 y un 15% del total de linfocitos, dan origen a las células plasmáticas que producen anticuerpos. Los linfocitos B se interponen entre los patógenos y los linfocitos T cooperadores. Tienen una gran variedad de proteínas receptoras en sus superficies, y cuando un patógeno se une a una, el linfocito B se divide millones de veces. Luego, cada copia encuentra un linfocito T cooperador para transferir la información sobre el nuevo patógeno a los linfocitos T asesinos.

Esto fue una vista muy simplificada del sistema inmunitario. Existe toda una especialidad médica que trata sobre el sistema inmunológico. Ambas mitades, la innata y la adaptativa, se componen de muchos componentes diferentes. Algunos actúan en concierto, algunos actúan independientemente. Hay muchas, muchas maneras diferentes en que partes del sistema inmunológico pueden verse comprometidas, y abordar cada una de estas deficiencias requiere una estrategia diferente. La idea de que una sola bebida de jugo, pedazo de ajo negro, o cápsula suplementaria puede 'estimular o reforzar su sistema inmunológico' es, para tomar prestada una frase, 'tan equivocado que ni siquiera es incorrecto'.

Dado que la función del sistema inmune adaptativo es reaccionar a los desafíos y desarrollar nuevas defensas, de hecho puede mejorarse. Cada vez que se resfría o se vacuna, su sistema inmunitario adaptativo crea un nuevo ejército de linfocitos T asesinos listos para combatir una futura recurrencia del mismo patógeno. No existe un suplemento nutricional, superalimento o técnica de mente/cuerpo/espíritu que haga esto por usted. Esos linfocitos B solo saben qué proteínas expresar al ser atacadas por agentes específicos de la enfermedad.

La respuesta habitual a estos argumentos es que los productos de 'estimulación del sistema inmune' simplemente están tratando de restaurar la función inmunológica saludable, ya que todos estamos caminando con sistemas inmunes comprometidos, porque comemos mal, somos obesos y vivimos en un mundo tóxico. Este es un argumento familiar, y también es fácil de vender. Parece que tiene sentido. Las personas comen en exceso, les encantan los alimentos preparados y pocos tienen un interés especial en los productos químicos que forman los objetos en nuestra vida cotidiana. ¿Esto realmente ha resultado en sistemas inmunes comprometidos?

De hecho, lo opuesto es verdad. Las personas obesas generalmente tienen inflamación, que es una respuesta inmune. Atrapamos resfriados y no tenemos dificultad en producir síntomas. Cuando estamos expuestos a sustancias irritantes, reaccionamos con urticaria o picazón o asma, todas las cuales son respuestas inmunes. Prácticamente cada uno de nosotros tiene alguna respuesta del sistema inmune en este momento. La afirmación de que vivir en nuestro mundo moderno ha comprometido nuestro sistema inmunológico es mensurable e inequívocamente falsa.

Conclusiones

Existen condiciones reales en las que el sistema inmunitario puede verse comprometido. Estos incluyen inmunodeficiencias primarias, que generalmente son genéticas y existen desde el nacimiento, y requieren una intervención médica compleja; y las inmunodeficiencias adquiridas, generalmente como resultado de enfermedades, como el SIDA, algunos tipos de cáncer, incluso quimioterapia. Un componente específico del sistema inmune se ve afectado y requiere un tratamiento específico. La inmunodeficiencia adquirida puede ser el resultado de la desnutrición, pero la persona tiene que estar prácticamente muerta de hambre.

Suplementos, jugos o cualquier producto que afirme 'estimular o reforzar su sistema inmunológico' son estafas, y muy costosas. Son soluciones con fines de lucro para un problema que no existe y fueron inventadas por expertos en marketing para asustar a las personas para que compren sus productos. No se debe defender a charlatanes que afirmen que el subibaja inmunitario se puede equilibrar mejor apilando sacos de arena en uno de los extremos.

Fuente

  • Artículo adaptado del texto de Brian Dunning Boost Your Immune System (or Not).[3]

Referencias y ligas externas

(Nota de la administración) Algunas ligas podrían estar rotas o algunos videos pueden haber sido eliminados.

  1. Redacción InfoSIDA «Sistema inmunitario». Vía: infosida.nih.gov.
  2. Redacción MedlinePlus (Mar, 2020. Actualización) «Respuesta inmunitaria». Vía: medlineplus.gov.
  3. Brian Dunning (Abr, 2020) «Boost Your Immune System (or Not)». Vía: skeptoid.com.
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