Publicaciones depredadoras

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en la Ciencia

También conocidas como revistas depredadoras. Con el advenimiento de la era de Internet y la digitalización de los datos llegaron muchos cambios, uno de los cuales fue el concepto de publicación de acceso abierto (Open Access) con la publicación de literatura libre a disponibilidad de cualquier persona con servicios de Internet. Esta transición se incrementó cuando los Institutos Nacionales de Salud (INS) comenzaron a exigir que cualquier manuscrito resultante de sus fondos fuera puesto disposición del público a través de PubMed.

Antecedentes

El número de manuscritos de investigación científica de alta calidad publicada a través de acceso abierto sigue aumentando. Por desgracia, también ha habido un aumento en los intentos de aprovechar el concepto de acceso abierto con fines de lucro al exigir que los autores paguen por su publicación por adelantado y por una revisión por pares inexistente (aunque publicitada). Estos grupos comercializan sus “servicios” a través de correos electrónicos a los científicos y a los miembros de la facultad, que ofrece a los destinatarios la oportunidad de publicar artículos en una nueva revista científica en línea, que puedan servir como revisores o editores de una nueva revista, o para que hablen o sean anfitriones de una mesa redonda en una conferencia que se podría describir como “global” o “internacional”.

  • La publicación de acceso abierto

El paradigma editorial ha cambiado de publicaciones en papel por suscripción hasta publicaciones científicas disponibles digitalmente y gratuitas. Nature fue publicada por primera vez en 1869; Science, en 1880, y posteriormente, la publicación de revistas científicas ha aumentado hasta el punto de que un nuevo documento sea publicado cada 20 segundos. En 2000, el futuro de la publicación científica fue cambiada cuando hizo su debut PubMed Central y Public Library of Science (PLoS). El año siguiente, miles de científicos llamaron a un boicot a las revistas que pudieran impedir el acceso libre en PubMed.

En 2002, BioMed Central (compañía con fines de lucro) comenzó a cobrar $500 a los autores para publicarles. En 2003, PLoS Biology se puso en marcha cobrando a los autores $1500. Para el año 2006, PLoS inició la organización no lucrativa PLoS One, cobrando una tarifa de autor $2500, y revisado los artículos tomando más en cuenta el rigor científico. En el 2008, el INS estableció que los trabajos publicados como resultado de sus fondos económicos sean gratuitos al público dentro de los 12 meses, y en 2009, el Congreso de los Estados Unidos requirió de forma permanente que todos los investigadores financiados presentaran versiones electrónicas de sus manuscritos a la Biblioteca Nacional de Medicina de PubMed Central. Para el año 2010, PLoS generó unos ingresos mayores que los costos y PLoS One se convirtió en la mayor editorial científica del mundo por volumen.

La literatura de acceso abierto es electrónica, en línea, de forma gratuita para cualquier lector, y libre de la mayoría de las restricciones de derechos de autor y licencias. Los usuarios de Internet pueden leer, descargar, copiar, distribuir, e imprimir la literatura sin restricción alguna. Los derechos de autor de los titulares autorizan a abrir el acceso usando Creative Commons u otras licencias de contenido abierto. Las cuotas de publicación pueden ser cargadas al autor, en particular para las publicaciones de alto impacto, para sufragar los gastos de publicación en línea. Con mayor frecuencia, sin embargo, el autor es patrocinado por su empleador o mediante financiación.

El Directorio de Revistas de Acceso Abierto (DRAA) fue fundada en 2003 y a incluido más de 9500 revistas y más de un millón y medio de artículos. El objetivo declarado de la DRAA es aumentar la visibilidad y la facilidad de uso de revistas científicas y académicas de acceso abierto, promoviendo con ello el aumento de su uso e impacto.

Para algunas revistas, la adaptación a los cambios en la publicación científica ha sido problemática. Sin embargo, el desarrollo del acceso abierto alivió muchos de estos problemas, y se desarrolló una infraestructura para que las organizaciones tercerizaran económicamente la revisión, la manipulación, y la publicación de un manuscrito.

En otros casos, revistas de gran prestigio como la Science y la Revista de Química Biológica presentan sus textos completos en línea sólo para suscriptores. Otros publican sólo la tabla de contenidos y resúmenes para cada tema.

  • Prácticas depredadoras de la publicación

Si bien el concepto de publicación depredadora no es nuevo, puede que no sea ampliamente conocido en todas las áreas académicas y de investigación. Las publicación depredadora es la práctica de publicar explotando la aceptación emergente del acceso abierto a las publicaciones académicas con miras a socavar los procesos de revisión por pares. Muy a menudo, el autor paga una cuota de publicación a la editorial, que supuestamente enviará el manuscrito a un equipo de redacción para su revisión. Sin embargo, los artículos pueden ser aceptados sin modificaciones. En Science, Bohannon reveló que un trabajo de investigación completamente artificial fue aceptado para su publicación por más de la mitad de las revistas a las que fue sometido.[1] Jeffrey Beall, un bibliotecario de la Universidad de Colorado en Denver, llamó “depredadores” a los editores sin escrúpulos, aunque puede haber diferentes niveles de calidad dentro de este término peyorativo.[2] Beall, comentó: “El modelo el autor es quien paga está cambiando la publicación académica porque son los autores, en lugar de las bibliotecas u otros suscriptores, quienes se convierten en clientes de los editores, un arreglo que crea un sistema incorporado de conflicto de intereses. Mientras más artículos acepta un editor, mayores son los ingresos ganados. Nuevos editores de acceso abierto están apareciendo casi semanalmente, y muchos se dedican a prácticas poco éticas“.[3] Para ser justos, debe decirse que muchos editores altamente respetados y completamente éticos cobran tarifas de autor. Las preocupaciones de Beall no son acerca del libre acceso en sí, sino de la explotación del proceso de revisión por pares y las prácticas de publicación.

No todo el mundo está de acuerdo con Beall. En un estudio reciente, utilizando el factor de impacto (o número de citas) como un indicador de la calidad científica de miles de publicaciones de suscripción y de libre acceso de la Web de Science y Scopus, Bjork y Salomón llegaron a la conclusión de que en la salud y ciencia, las revistas de acceso abierto reciben casi tantas citas como las revistas de suscripción.[4] El factor de impacto recibe la aceptación tácita como un indicador de la calidad académica para muchos que planean publicar, comités de búsqueda que evalúan currículos, y los comités de base de antigüedad que examinan las credenciales del miembro de la facultad.

El modus operandi de una publicación depredadora generalmente toma la forma de un editor que distribuye correos electrónicos pidiendo a los destinatarios que envíen artículos, o para que formen parte del consejo de redacción o incluso como editores de una nueva publicación con un título que suena científico. Se les pide a los autores pagar los costos de publicación, ya sea antes o después del envío del artículo, dinero no retornable. Los costos pueden ser relativamente bajos con fin de atraer a los confiados. Karen Coyle, también bibliotecaria, comparó estas “llamadas en frío” con la fiebre del oro de Estados Unidos en 1849. Señaló: “Mientras que muchos aspirantes acuden a la fiebre del oro, también lo hacen los tramposos, charlatanes, y sinvergüenzas. Algunos de éstos aprovechan la situación para su propio beneficio; otros van más allá y se aprovechan de la confianza de los demás. En la carrera por imprimir, y con esperanzas de alcanzar el prestigio, los autores sin escrúpulos pueden colocar artículos idénticos o casi idénticos en varias revistas. Cuando las revistas no tienen una rigurosa revisión por pares ni supervisión editorial (y, sin duda, algunas pueden no estar ejerciendo ninguna en absoluto), por tanto las reglas del enfrentamiento académico se rompen“. Algunos editores utilizan títulos aseverando un origen americano o europeo cuando, en realidad, no existe una asociación en absoluto por la geografía.

Sin embargo, al igual que con la llegada del correo no deseado, el phishing, los ataques de virus, y la piratería informática en la era de Internet, el principio, alguna vez sagrado, de la “revista revisada por pares, científica e internacional” en muchos casos se ha vuelto sospechosa. Los problemas no son acerca de las publicaciones de acceso abierto per se; sino de mantener el control de calidad en los procesos de publicación y revisión por pares. En 2009, un editor en jefe renunció a The Open Information Science Journal editada por Bentham Science Publishing después de que el editor aceptó un artículo de broma sin su conocimiento. Los autores habían presentado un documento que fue preparado con un software que genera texto gramaticalmente correcto, pero sin sentido.

El éxito de los editores más importantes de acceso abierto dio lugar a otra práctica engañosa llamada “apilamiento de citas.” Uno de estos casos fue expuesto después de que varios editores brasileños conspiraron para publicar artículos que contenían cientos de referencias a artículos en revistas del otro con el fin de elevar los factores de impacto de las revistas. Esta práctica se deriva de la idea de que los artículos importantes son susceptibles de ser publicados en revistas con factores de alto impacto. En un principio evitaron ser detectados al no citar trabajos publicados por sus propios journals, hasta el 19 de junio de 2013, cuando Thomson Reuters, la empresa que publica el factor de impacto de las revistas científicas, reveló la estafa.

De una manera similar, 6 documentos creados por un autor ficticio se subió a un sitio web institucional, cada uno con 129 referencias incluyendo unas a todas las publicaciones de un grupo de investigación en la universidad. Como era de esperar, Google Scholar indexó estos artículos en su dominio y Google Metrics añadió citas de los autores a que se hace referencia en los 6 documentos.[5] Esto dio lugar a 774 citas adicionales para los 47 miembros del grupo de investigación y 52 revistas. Google Scholar y Google Metrics no detectaron estos falsos documentos y citaciones. No es difícil imaginar la presión de la antigüedad y la promoción que los académicos aspirantes pudieran ser persuadidos de publicar en una revista con fines cuestionables.[6]

La realidad es que publicar en línea gratis para que todos lean su artículo es inútil si es completa y absolutamente incomprensible para cualquier persona que no tenga un doctorado en el mismo campo del autor.

David Moher, del Instituto de Investigación del Hospital de Ottawa, y un estudiante de posgrado, están estudiando publicaciones depredadoras. Tienen una lista de 380 editores dudosos, pero Moher confiesa que a menudo es difícil saber quién pertenece a la lista. La mayoría de los científicos reciben correos electrónicos no deseados que buscan contribuciones para dichas revistas, dijo. Los remitentes provienen de sitios de sondeo médico, pero él también lle llega spam de áreasen las que él no tiene ninguna maestría, como la física. Incluso los periodistas han comenzado a recibir estos mensajes de spam. Lo mismo ocurre con los concejales de Ottawa y una liga de hockey sobre patines.

Pero Moher también sugiere que la gente puede estar tratando al sistema tradicional de revisión por pares con exagerado respeto. Todavía es posible que los depredadores estén publicando trabajo decente, incluso sin revisión por pares, dijo. No existe evidencia sólida en ninguna parte de que la revisión por pares funcione.

El problema más grande es que existen casos en que el editor claramente ni siquiera leyó lo que ofreció imprimir, ni siquiera el título, y eso es muy problemático.

En la Universidad de Saskatchewan, el profesor de medicina Roger Pierson se pregunta cómo pueden los científicos confiar en el sistema de la revistas para compartir el conocimiento. "Básicamente no se puede más... Tuvimos tres casos en los que la gente había publicado cosas en lugares que eran obviamente revistas depredadoras, y no pensaron que hubiera algo mal con eso. La realidad es que estas (revistas falsas) son utilizadas para la promoción y tenencia de personas que realmente no deberían estar ocupando un cargo."

Pierson rastreó el documento de un solicitante de empleo al sitio web de la revista y encontró la pista delatora: Se tarda semanas en publicar, según un aviso en el sitio, pero si los autores necesitan un servicio más rápido para impresionar a sus universidades entonces el costo es de otros 500 dólares y lo publicarán en días.

Las universidades son particularmente vulnerables a ser engañadas por estas falsas credenciales. Pero las revistas depredadoras se están volviendo un poco más sofisticadas, y nuevas revistas en cada campo del conocimiento están apareciendo casi semanalmente.

Además, los académicos escriben en una jerga tan densa, en campos tan especializados, que casi nadie puede entenderlos fuera el área. Esto hace que su investigación sea difícil de evaluar... y fue lo que sucedió con el escándalo Sokal. En mayo de 1996, el físico Alan Sokal creó un escándalo cuando se le aceptó para publicación un artículo que trataba supuestamente sobre una crítica a la epistemología científica. En realidad, era un engaño diseñado para revelar la crítica posmoderna de la empresa científica como un fraude, y que sus defensores eran unos analfabetas científicos sin más conocimiento que el que se necesita para empujar una agenda ideológica. En "Transgressing the Boundaries: Toward a Transformative Hermeneutics of Quantum Gravity (1996)",[7] Sokal ha encadenó una serie de citas de las críticas "posmodernas" de la ciencia, lanzó algunos vínculos científicos falsos, y colocó en el artículo afirmaciones inherentemente contradictorias.

Datos para tratar de reconocer una publicación depredadora

Determinar la medida de corrupción de una revista mediante criterios formales no es tan fácil como parece, pero algunos aún intentan hacerlo. Por ejemplo, aquí hay una lista de criterios, formada conforme a los materiales del Comité de Ética. Entre estos criterios están:

  1. El indicio de que el editor funge también como editor en varias revistas
  2. Falta de información académica sobre el editor y el personal del consejo editorial
  3. Redesignación del consejo editorial en dos o más revistas
  4. Carencia de transparencia en el proceso de publicación del artículo
  5. No existe una política de preservación de datos digitales en el caso de que la revista deje de existir
  6. Apertura masiva simultánea de una gran cantidad de revistas con una plantilla web común
  7. La prohibición de indexar el contenido por parte de los motores de búsqueda
  8. Un caparazón de archivos PDF para dificultar la comprobación de un plagio,
  9. El nombre de la revista no coincide con la realidad ("canadiense" o "suizo", aunque ni el comité editorial, ni el tema, tienen algo en común con estos países)
  10. El envío de correos no deseados desde la oficina editorial
  11. Publicación de trabajos científicos, previamente publicados en otras revistas científicas
  12. Edición mínima de artículos científicos
  13. La falta de una dirección física real en la sección "Detalles de contacto" en el sitio, etc.[8]

Otros artículos relacionados

Referencias y ligas externas

(Nota de la administración) Algunas ligas podrían estar rotas o algunos videos pueden haber sido eliminados.

  1. Bohannon J. (2013) Who’s afraid of peer review? Science. 2013; 342 (6154):60-5.
  2. Beall J. (2012) Predatory publishers are corrupting open access. Nature News;489:179.
  3. Beall J. (2012) Five Scholarly Open Access Publishers. The Charleston Advisor;13:5-10.
  4. Bjork B-C, Solomon, D. (2012) Open access versus subscription journals: a comparison of scientific impact. BMC Med.;10:73.
  5. Delgado López-Cózar E, Robinson-Garcı́a N, Torres-Salinas D. (2014) The Google scholar experiment: How to index false papers and manipulate bibliometric indicators. Journal of the Association for Information Science and Technology. 2014;65(3):446-54.
  6. John D. Bowman, MS (2014) Predatory Publishing, Questionable Peer Review, and Fraudulent Conferences. American Journal of Pharmaceutical Education; 78 (10) Article 176.
  7. Alan D. Sokal (1996) Transgressing the Boundaries: Toward a Transformative Hermeneutics of Quantum Gravity Social Text, No. 46/47, pp. 217-252, doi:10.2307/466856 Key: citeulike:339752
  8. Alizar, Anatoliy (2016) «Лженаука и аферисты. Фальшивые научные журналы». (Pseudociencia y estafadores. Revistas científicas falsas). Vía: geektimes.ru. (En ruso).