Olivia Pilhar

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Víctimas de la pseudociencia
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Olivia Pilhar

Cuando niña de seis años, la austriaca Olivia Pilhar enfermó de un nefroblastoma (también conocido como tumor de Wilms), un tipo de cáncer maligno del riñón y el segundo tipo más frecuente de cáncer abdominal en niños. La niña se hizo célebre por toda Europa cuando sus padres, y el ex médico alemán y charlatán Ryke Geerd Hamer la secuestraran y viajaran a Málaga, España, para evitar el tratamiento de quimioterapia.

De algún modo Hamer, quien era perseguido por la justicia austriaca por la muerte de 34 pacientes gracias a su pseudocientífica terapia conocida como Nueva Medicina Germánica, convenció a Helmut y Erika Pilhar, los padres de Olivia, de que únicamente él podía curar a la niña del tumor en el riñón. Helmut a la sazón era ingeniero programador de computadoras; y Erika, una profesora de escuela.

Hamer, en Colonia, revisó la tomografía axial computarizada (TAC) de la niña y dio como diagnóstico un quiste de riñón en fase curativa, a causa de un... "conflicto de agua". Luego, Hamer les comentó a los padres de Olivia que posteriormente se podría decidir si dejarse el quiste en el cuerpo o extirparlo, por ser demasiado grande y molesto. "Esta operación", según el Hamer, que se las daba de oncólogo, "es muy sencilla, dado que el quiste se encapsula. Sin embargo, si la operación se realiza antes, el quiste todavía esta muy unido al tejido del riñón vecino, pudiendo dañarlo. Existen muchos casos similares que prueban, que el proceso de curación funciona de esa manera".

Hamer también vio un segundo conflicto activo en la TAC: un "conflicto de hambre" con cáncer de hígado. Este surgió, supuestamente porque la comida la hacia la abuela, y a la niña no le gustaba otra comida que no fuera preparada por su madre, Erika. A veces tenían que obligarla a comer. En ese aspecto era muy sensible. Este supuesto conflicto solo se podía resolver si la madre renunciaba al trabajo y se quedaba en casa.

Helmut y Erika pronto se convirtieron en fanáticos seguidores de Hamer.

Olivia Pilhar.

En el hospital de Sta. Anna, donde Olivia se iba a tratar con quimioterapia en un principio, preguntaron a los padres de la niña por qué no la llevaban de vuelta para tratamiento. Ellos contestaron que la chiquilla ya estaba bajo tratamiento médico, pero omitieron mencionar al curandero de Hamer. Sin embargo, el personal del hospital sospechó que se trataba de la pseudoterapia de la Nueva Medicina Germánica. El padre, Helmut fue citado a una conversación con el Dr. Olaf Arne Jürgenssen, quien los amenazó con llevarlos a juicio si no le decían el nombre del médico que estaba tratando a su hija. Al mismo tiempo trató de convencerle de poner a Olivia bajo quimioterapia ya que las probabilidades de curación aumentaban a más del 90%; en caso de una operación sin quimioterapia las probabilidades eran de un 40-50%, pero, sin tratamiento la niña podría morir en menos de 12 meses.

A pesar de que la justicia austriaca les prohibió llevarse a la niña debido a que requería tratamiento médico, los padres se dieron a la fuga con destino a Málaga, España, aún y cuando el tumor se encontraba en etapa II.

Sin la quimioterapia, en julio de 1995 la salud de la niña empeoró y Hamer no hacía nada por ayudarle.

No fue hasta inicios de agosto del mismo año que los magistrados de Viena ordenaron el regreso de la niña a un hospital de Austria para que se la pusiera bajo el tratamiento médico tradicional.[1]

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Finalmente, ya en Austria, se valoró a la niña y se encontró que el tumor ya había alcanzado la etapa VI con un volumen de más de cuatro litros, en los pulmones y el hígado de la niña. Se habían formado metástasis y se desarrolló una neumonía.

Debido a la demora en el tratamiento médico, además de la quimioterapia, se tuvo que realizar una radiación del tumor, que se asocia con efectos secundarios significativos. Además, el líquido que había sido formado por la pulmonía evitable tuvo que ser drenado. Se dio tratamiento con Antraciclina, una de las drogas más fuertes del grupo de citostáticas con efectos secundarios cardiotóxicos. Estas consecuencias se habrían evitado si el tratamiento médico convencional se hubiera iniciado a buen tiempo.[2]

Pasadas dos semanas en su país natal Olivia, tratada ya con la verdadera ciencia médica, tuvo una notable mejoría y terminó curándose.

Otras víctimas de las pseudociencias


Referencias y ligas externas

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  1. Schnitzer, Vivianne (1996)«La medicina pone en evidencia al curandero». El País. Vía: elpais.com.
  2. Staatsanwältin (Fiscal del Estado) (1998) «StA Köln an AG Köln - Anklageschrift Dr. Hamer wegen Olivia». Germanische Heilkunde. Vía: germanische-heilkunde.at.