Muhammad y sus milagros

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Abu al-Basan al-Mawardi (972-1058) invitó los kufar (كفّار), plural de kafir (كافر) (término árabe usado para referirse a los 'infieles', y 'no creyentes')[1] a aceptar el Islam mencionando, entre otras cosas que Muhammad había hecho milagros, con el fin de incentivar su aceptación; si después de esto aún continuaran negándose, se les declararía la guerra.[2]

Muhammad se jactó de que tenía una conexión 'especial' con Alá, y que fue elegido para una gran tarea. Para compensar en exceso su falta de logros, Muhammad se jactó de su imaginaria capacidad para realizar 'milagros' sobrenaturales y su conexión única con el mundo espiritual.[3]

Supuestos milagros

Según fuentes tradicionales islámicas, Muhammad habría realizado muchos milagros.

  1. Podía multiplicar el pan.[4]
  2. Producir agua para un ejército para la ablución de una olla pequeña.[5]
  3. multiplicar dátiles.[6]
  4. Dividió la luna en dos partes.[7]
  5. Una vez que invocó a Alá para bendecir a los habitantes de Medina con lluvia, y después de esto, llovió durante siete días hasta que los valles se inundaron.[8]
  6. Visitó las ciudades de los Jinns (genios) y algunos de estos seres sobrenaturales se convirtieron al Islam.[9]
  7. Una vez hizo que una enorme roca sólida se convirtiera en arena.[10]
  8. En otra ocasión luchó con un gran demonio y lo sometió.[11]
  9. Cuando los compañeros de Mahoma partieron de él en una noche oscura, fueron conducidos por dos luces como lámparas (la luz mágica de Alá) que iluminaban el camino frente a ellos hasta que llegaron a sus casas[12] y la lista continúa.
Mitología en el Islam

El milagro de la partición de la Luna es asombroso. Cuando Muhammad llamó a los habitantes de la Meca para aceptarlo como profeta, estos le pidieron que les mostrara un milagro. Por lo tanto, Muhammad dividió la Luna. Cuando la luna se partió, un pedazo se dirigió hacia la montaña, y la otra parte fue más allá de la montaña. Las dos partes de la luna permanecieron separadas durante toda la vida de Muhammad. Esto en el Corán es visto como una señal del Juicio final.[13] Muchos musulmanes han visto en esto una especie de profecía que adelantaba la llegada del hombre a la Luna.

El milagro de la cueva es otra maravilla de Alá que se relaciona con la preocupación por esconderse en la cueva de Thawr. El milagro es que ninguna de estas cosas estaba allí cuando el Muhammad y su compañero Abu Bakr entraron en la cueva, y que después, una araña se apresuró a tejer sus telarañas, las dos palomas construyeron su nido y pusieron sus huevos, y que el árbol hiciera crecer sus ramas alrededor de la puerta. Muchos biógrafos de Muhammad como Ibn Hisham y Haykal excluyen este relato.

Luego está el milagro de la espada. Está registrado en Sahih Muslim[14] que una vez cuando Muhammad estaba durmiendo debajo de un árbol, alguien tomó su espada para atacarlo. Muhammad despertó y lo encontró de pie sobre su cabeza y apenas se había puesto alerta (y vio) que la espada estaba en la mano del otro hombre. El hombre dijo: '¿Quién puede protegerte de mí?' Muhammad dijo: 'Alá'. El atacante permaneció inmóvil y la espada se negó a obedecerle.

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Otro milagro es el supuesto viaje nocturno al cielo de Muhammad (Mi'raj en árabe). Una noche, mientras Muhammad dormía, el arcángel Gabriel lo despertó. Había un animal blanco, mitad mula, mitad burro, con alas a los costados con los que impulsaba sus pies (aunque en alguna iconografía lo representan sin alas y con rostro humano), colocando cada antepié en el límite de su vista. Al ver una oportunidad, Muhammad se montó en el animal. Gabriel, Muhammad y esta criatura divina de aspecto divertido, llamada al-Buraq (البُراق‎ "rayo"), viajaron al cielo por Jerusalén. En el Templo de Jerusalén, Mahoma encontró a Abraham, Moisés y Jesús, junto con una compañía de profetas. Gabriel llevó a Muhammad a cada uno de los cielos hasta llegar al séptimo. Allí Muhammad recibió tratamiento real en cada uno de los cielos porque era el mensajero de Alá. El viaje nocturno está firmemente arraigado en la conciencia islámica hasta el punto de que sirve como fundamento del reclamo islámico de que Jerusalén es una de las ciudades santas del Islam y que no pertenece al pueblo judío.

Otros milagros concernientes a Muhammad es que nació circuncidado y separado del cordón umbilical, además de que no había contaminación en su cuerpo al momento del nacimiento, como es el caso de todos los bebés humanos. También que ya era un profeta cuando el cuerpo y el alma de Adán todavía estaban en proceso de creación.

El único propósito de estas impresionantes afirmaciones es querer demostrar patéticamente que Muhammad fue un profeta de Alá elegido antes de su nacimiento. De hecho, su profecía se estableció incluso antes de que Adán fuera creado. Según la leyenda, Alá hizo un acuerdo con todos los futuros profetas y, según cuentan, todos aceptaron y reconocieron a Muhammad como el profeta final y también les dijeron a sus seguidores que creyeran en él. Muchos que se autoproclaman profetas modernos repudian el Islam, su profeta y sus enseñanzas. Joseph Smith, de la Iglesia mormona jamás mencionó ser admirador de Muhammad, ni siguió sus preceptos; esto se explica fácilmente porque Smith se creyó el último profeta religioso.

Sin duda, las afirmaciones de milagros anteriores son geniales si se miran a través de la lente de la fe ciega. La fe ciega o la creencia ciega es algo que se siente la mente, que distingue el juicio de las fricciones de la imaginación.

Las historias islámicas sobre los milagros de Muhammad carecen de veracidad, y resultan ser una recopilación de cuentos imaginarios que no tienen ningún mérito científico o arqueológico. Muhammad lo sabía, pero insistió en continuar fabricando supersticiones nuevas y ridículas, intentando darle a su religión credibilidad y formidabilidad contra sus peores enemigos: los judíos y su Dios (Jehová) que resulta ser el mismo Alá, pero de parte de los judíos. Si se quieren estudiar todas las supuestas proclamaciones científicas contenidas en los textos islámicos, ninguna tiene una visión irrefutable, pero todas resultan ser simples supersticiones.

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Todos estos milagros fueron inventados para atribuir a Muhammad el estatus de santo. Estas son todas las fabricaciones de sus seguidores aduladores. Hay muchos milagros reclamados por el propio Muhammad, que nadie más que él pudo verificar y muchos musulmanes contemporáneos dudaron de ellos porque algunos de estos milagros son tan ridículos que apenas son más que bromas infantiles y Muhammad demostró ser el bufoncillo de la aldea.

Los mecanos y Muhammad

Según una antigua tradición (citado por Walker, 2002, p. 220), cuando los mecanos le exigieron a Muhammad que probara su misión divina haciendo que una montaña se moviera, Muhammad respondió que solo Alá tiene el poder para hacerlo. Sin embargo, por repetidas demandas de los mecanos, Muhammad pensó en intentarlo. Dirigiéndose a la dirección del Monte Safa, Muhammad le ordenó a la montaña que acudiera a él, pero para vergüenza de Muhammad y sentimiento de pena ajena para los mecanos, no sucedió nada. Entonces, para excusarse, Muhammad exclamó: '¡Alá es compasivo! Si hubiera llegado, habría causado un terremoto o habría caído sobre nosotros para nuestra destrucción. ¡Por lo tanto, yo iré a la montaña y agradeceré a Dios por su misericordia!” De esta manera nació el dicho "Si la montaña no viene a Mahoma (como se ha castellanizado el nombre); Mahoma irá a la montaña".

Por otra parte, algunos mecanos le pidieron a Muhammad que les enviara a Gabriel o algún otro ángel para poder creerle que era un verdadero profeta: 'Oh, Mahoma, si un ángel hubiera sido enviado contigo para que pueda hablarnos acerca de ti y para que le vean contigo ”. Al ver a su pelele en apuros, supuestamente Alá vino a rescatarlo y respondió en una revelación que para enviar un ángel, habría tenido que hacerlo con apariencia de un hombre y eso habría dejado a los no creyentes de vuelta donde comenzaron. Alá consoló a Muhammad diciéndole que antes de él se burlaron de muchos otros profetas.[15] Un ser todopoderosos es incapaz de enviar a uno de sus mensajeros divinos. Sospechoso en verdad.

Los mecanos nuevamente querían saber por qué no hacía milagros ante ellos. Entonces Muhammad se comparó con Moisés y Jesús. Ambos fueron visitados por ángeles e hicieron milagros. ¿Por qué él no pasaría por lo mismo? Los mecanos disputaron sus raros argumentos y se burlaron de él diciendo que su religión era una broma de mal gusto, una falsificación, tal como se registra en el Corán: "Él lo inventó [el Corán]. Diles: Inventad, entonces, diez suras como ésta y presentadlas, e invocad a quienes podáis [para que os auxilien] en vez de Allah, si es que sois veraces."[16]

A lo largo de las páginas del Corán al menos veinte veces, su clan lo acusó de ser el único profeta que no podía hacer milagros verificables. La ineficiencia de Muhammad para producir incluso un solo milagro está bien registrada por su biógrafo, Muhammad Husayn Haykal. En esta biografía, 'La vida de Muhammad' publicada originalmente en 1933, en el capítulo 5 escribió que Abu Lahab y Abu Sufyan, dos nobles de Quraysh, repetidamente le pidieron a Muhammad que realizara algunos milagros.

Lo desafiaron a hacer tanto como Moisés o Jesús habían hecho. Los incrédulos no se detuvieron ante estas demandas de milagros. Los mecanos preguntaron: '¿Por qué tu Dios no nos informa sobre los precios de mercado del futuro para ayudarte a ti y a nosotros en el comercio del mañana?' Todas estas preguntas y demandas fueron respondidas de una vez por todas por revelación. Dios le ordenó a Muhammad: "Di: No poseo ningún poder para beneficiarme ni perjudicarme a mí mismo, salvo lo que Alá quiera. Si tuviera conocimiento de lo oculto, entonces tendría abundantes bienes y no me hubiera alcanzado ningún mal..."[17]

No se puede culpar a los mecanos paganos por molestar a Muhammad exigiéndole al menos un milagro. Eran escépticos a buena ley. Desde otras partes de Arabia, había muchos charlatanes que afirmaban ser los mensajeros de Dios.

Las afirmaciones de las fuentes islámicas tradicionales de que Muhammad era un profeta elegido de Alá antes de su nacimiento y, por lo tanto, nació guiado, eran publicidades de mercadotecnia falsas. El hecho es que Muhammad había sido engendrado por un idólatra y su madre, Amina, era una mujer pagana. Muhammad recibió su primera revelación cuando meditaba en una cueva del desierto llamada Hira a la edad de cuarenta años. Hasta ese momento no sabía nada sobre el Corán por que no existía. Si nació "guiado", ¿por qué desperdició cuarenta años de vida y, por lo tanto, descuidó adrede la orden de Alá? Obviamente, Muhammad tuvo una religión hasta los cuarenta años y esta no podía ser otra que la fe de su padre, el adorador de ídolos. Si nació "guiado", ¿cómo lo permitió Alá? Después de todo, se supone que este dios es omnisciente.

Todos los milagros atribuidos, o que implican, a Muhammad son adiciones posteriores. Las tradiciones sobre él fueron escritas en Bagdad no muchos siglos después de su muerte por envenenamiento. Hasta ese momento, eran tradiciones orales que descansaban completamente en la memoria de quienes las habían transmitido. Muchos mitos fueron inventados y añadidos a estas tradiciones orales en un intento de hacer que Muhammad pareciera una especie de mesías. Los eruditos musulmanes que se inventaron esos milagros tenían agendas bien definidas y tenían una razón práctica y egoísta para hacerlo. Cuando Muhammad comenzó a predicar, el cristianismo era una religión bien establecida. La idea misma de que el Islam pudiera ser una 'nueva religión' era impensable para los cristianos y consideraron a los musulmanes como desviados teológicos. Pero con el tiempo, el Islam apareció como una rivalidad religiosa con el cristianismo. Entonces, los eruditos musulmanes hicieron todo lo posible para que Muhammad se viera tan divino como Jesús, de lo contrario quedarían fuera del negocio.

Los eruditos musulmanes transmitieron las historias inventadas a la próxima generación y así consecutivamente. Pronto toda fabricación ficticia adquiere vida propia y se vuelve más colorida con el tiempo y entra en el reino del folclor, el mito y la leyenda. En última instancia, todo es tragado por los musulmanes como si fueran recuentos auténticos. Hoy, las leyendas de Muhammad aparecen como una colección de fábulas absurdas, y del peor estilo. Estas fábulas son tan contradictorias e inconsistentes que no podemos estar seguros de nada, incluso se cuestionó la existencia misma de Muhammad.[18]

Para conocer más, véanse los siguientes artículos relacionados

Referencias y ligas externas

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  1. Este segmento del artículo Muhammad y sus milagros posee contenido traducido, adaptado o reeditado de Wikipedia (Inglés), que porta una licencia Creative Commons.
  2. Robert Spencer (2007) «Guia politicamente incorrecta del islam y de las cruzadas». Vía: Ciudadela Libros. ISBN:9788496836075.
  3. Jake Neuman (Jun, 2009) «Islam: Evil in the Name of God». Vía: Felibri.com. ISBN:9780980994872.
  4. Vía: Bukhari: 5.59.428
  5. Vía: Bukhari: 1.4.170, 1.4.194, 1.7.340, 4.56.779
  6. Vía: Bukhari: 4.56.780
  7. Vía: Bukhari: 4.56.831, 4.56.832, 5.58.208, 5.58.209, 6.60.388-91
  8. Vía: Bukhari: 8.73.115
  9. Vía: Musulmán: 26. 5559
  10. Vía: Bukhari: 5.59.427
  11. Vía: Bukhari: 1.9.450
  12. Vía: Bukhari: 1.9.454, 4.56.833
  13. Vía: El Corán. Sura 53: 1-3
  14. Vía: Musulmán: 30.5665
  15. Vía: El Corán. Sura 6: 9-10
  16. Vía: El Corán. Sura 11: 13
  17. Vía: El Corán. Sura 7: 188
  18. Sujit Das (2010) «Unmasking Muhammad The Malignant Narcissist and His Grand Delusion Allah».