Miguel Jara

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Miguel Jara
Información Biográfica
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España
Lugar Madrid
F. de Nacimiento Abril, 1971
Información Personal
Ocupación Escritor
Acusación
Defensor de pseudoterapias, parcialismo hacia pseudociencias y conspiranoias

Miguel Jara es un periodista independiente que dice ser un especialista en la investigación y análisis de temas de salud y ecología.[1] Ha escrito en webs y publicaciones pseudocientíficas como la revista Discovery Dsalud, lugar en la que escriben otros anticientíficos, y que ha dado publicidad a pseudocientíficos como Alberto Martí Bosch y en la que Almudena Ramón Cueto era miembro del consejo asesor.

En algún momento antes del año 2013, Jara afirmó que era corresponsal en España de la British Medical Journal (BMJ), una revista médica publicada semanalmente en el Reino Unido por la Asociación Médica Británica. En varios lugares en Internet,[2] sobre todo de editoriales que publican sus libros, se ha hecho eco de esta declaración de Jara.[3]

La realidad es que aunque escribía de manera regular en la revista, Jara nunca fue el corresponsal español para la BMJ.

Jara es socio, junto con Francisco Almodóvar Navalón, del bufete Almodóvar & Jara, especializados en pleitear por daños atribuidos a medicamentos.[4]

Jara ha declarado no ser un antivacunacionista, sino un crítico de ellas. Dice no estar ni en contra ni a favor de las inmunizaciones, pero aboga por que la gente elija,[5] a pesar de que todas las instituciones de salud tienen un esquema de vacunación que ha sido exitoso por décadas.

Bajo el ojo

Jara ha estado bajo el ojo crítico de escépticos que han denunciado su parcialismo en favor de las pseudociencias y su aversión contra la Big Pharma.

Posición sobre el parkinsonismo y los pesticidas

En diciembre de 2012 escribió un artículo sensacionalista intitulado El Parkinson está causado por los pesticidas cotidianos, en el que afirma que "alimentarse con productos en cuya producción se han utilizado pesticidas es uno de los factores que potencian y aceleran el Parkinson."[6] En este artículo menciona a la rotenona, una sustancia de origen vegetal derivada de las raices de la leguminosa Lonchocarpus utilis, y utilizada como insecticida.[7] Es curioso que utilice como ejemplo una sustancia que fue retirada del uso en cultivos cinco años antes para hablar de plaguicidas causantes de la enfermedad de parkinson. Hoy la rotenona solo se emplea como piscicida.[8] Así mismo, menciona un estudio hecho en ratas publicado el año 2004, donde se informó que inyectar rotenona en ratas causaba el desarrollo de síntomas similares a los de la enfermedad de Parkinson. La rotenona se aplicó continuamente durante un período de cinco semanas, se mezcló con Dotras sustancias para mejorar la penetración de los tejidos, y además se inyectó en la vena yugular.[9] El estudio no sugiere de ninguna manera que la exposición a la rotenona sea responsable directo del parkinsonismo en humanos, pero quiere ser consistente con la creencia de que la exposición crónica a toxinas ambientales aumenta la probabilidad de la enfermedad. Sin embargo, aún no hay nada en los estudios posteriores que indique una relación única entre pesticidas y el mal de Parkinson. La gracia de la historia es que a pesar que el estudio no dice lo que el predica, más bien al contrario, no es impedimento para que el incida en lo mala que es la industrialización. Revierte una evidencia científica para seguir transmitiendo el mensaje de lo mala que es la medicina con base científica y lo buena que es la homeopatía y los remedios alternativos que publicita desde su blog.[10]

noframe


El estudio de Greenamyre del 2004 muestra que la rotenona, como muchos otros pesticidas, inhibe el Complejo Respiratorio I (también conocido como NADH: ubiquinona oxidorreductasa, y complejo mitocondrial I). Este complejo enzimático proteico de las cadenas respiratorias cataliza la transferencia de electrones de NADH a la coenzima Q10 (CoQ10) y transloca protones a través de la membrana mitocondrial interna en los eucariotas o la membrana plasmática de las bacterias. La estructura química de la rotenona le permite tener efectos tóxicos en todo el cuerpo. Greenamyre y colegas plantearon la hipótesis de que la administración crónica con niveles bajos de rotenona podría causar el mismo defecto complejo 'sistémico' que se observa en los pacientes de Parkinson y, por lo tanto, producir síntomas parkinsonianos en ratas. Los investigadores administraron rotenona por vía intravenosa durante un período de varias semanas y observaron una degeneración gradual de las neuronas de dopamina, acompañadas de características de comportamiento del tipo parkinsonismo y la formación de estructuras que se parecen mucho a los cuerpos de Lewy. Una explicación probable, especuló Greenamyre, es que la rotenona actúa causando que las mitocondrias produzcan radicales libres, químicos reactivos que producen daño oxidativo a las células y que han sido implicados en muchas enfermedades degenerativas humanas.[11]

Jara también menciona un trabajo que supuestamente refuerza la evidencia de que las sustancias que contienen muchos alimentos como restos de su proceso industrializado de producción enferman a los consumidores de Parkinson. El trabajo afirma que "algunas de estas sustancias [...] tienen una estrecha relación con la aparición de la Enfermedad de Parkinson que a continuación desarrollo con más detenimiento." La autora del trabajo afirma que ha "comprobado la relación existente entre el Parkinson y la exposición a pesticidas."[12] Es de notar que este trabajo fue elaborado para obtener una maestría y fue hecho basado sobre estudios de modelos animales en cantidades mayores que las que se administrarían a un humano. La rotenona ya no es un pesticida cotidiano para cultivos, ni tiene nada que ver con la industrialización. No se ha demostrado que los pesticidas por sí solos provoquen la enfermedad.

Lo que Jara no menciona es que, en realidad, la enfermedad de Parkinson es multifactorial. En el año 2000, un metaanálisis relacionó la exposición confirmada y presunta a pesticidas con un mayor riesgo de contraer Parkinson. Un trabajo posterior apoyó esta conexión, incluido un gran estudio de 2006 que siguió a los pacientes durante nueve años. Los pacientes expuestos a pesticidas tuvieron un 70% más de incidencia de Parkinson cuando finalizó el estudio; el riesgo era el mismo para los agricultores expuestos y para los no agricultores expuestos, por lo que no se podía culpar a ningún otro factor relacionado con la granja. Los hallazgos de los estudios reflejan la creciente apreciación de la enfermedad de Parkinson como una enfermedad multifactorial, en muchos casos debido a la colusión de factores genéticos y ambientales.

Se cree que al menos el 10% de los casos de Parkinson se deben principalmente a variantes genéticas específicas, y las estimaciones sugieren que la genética puede contribuir a más del 20% al 50%. Los pacientes con algunas mutaciones específicas, comunes en personas de ascendencia mediterránea, tienen una probabilidad de casi el 100% de desarrollar la enfermedad. El Dr. Jeff M. Brontstein comentó a Scientific American que mientras una minoría de casos podría deberse principalmente a un factor de riesgo genético o ambiental específico, en última instancia, muchos, si no la mayoría de los casos, probablemente se deban a las interacciones genético-ambientales. Esto puede explicar por qué no hay una epidemia de Parkinson en las áreas rurales. A pesar de la gran cantidad de personas expuestas regularmente a pesticidas, no todas las personas tienen una susceptibilidad genética.[13]

Según un estudio de vivir en regiones rurales aumenta el riesgo de enfermedad de Parkinson como resultado de la exposición a pesticidas agrícolas u otros mecanismos.[14] Entre estas variables se encuentran

  1. Agricultura como ocupación,
  2. Exposición a animales de granja,
  3. Vivir en una granja,
  4. Exposición a pesticidas,
  5. Beber agua de pozo y
  6. Vivir en un área rural.

Al final, los datos epidemiológicos respaldan la afirmación de que cada uno de estos elementos aumenta el riesgo de enfermedad de Parkinson, no solo uno. Es de destacar que todo el aumento de los riesgos es del orden de 1.5 a 2 veces el riesgo de la población general.[15]

Caso Manuel Abeledo y la libertad de expresión

Jara afirma ser un defensor de la libertad de expresión.[16] Él mismo ha declarado que "uno de los males generalizados de nuestro tiempo es el adoctrinamiento", entendiendo como adoctrinamiento "la negación del pensamiento crítico, cuando se difunden conocimientos de manera dogmática y se impide poner en duda lo que se transmite como una verdad."[17] Ha expresado que "los profesionales están amparados por la Constitución para ejercer su libertad de expresión (aparte que es un deber ético y moral que tenemos todos de advertir situaciones injustas)."

El meollo del asunto aquí, es que no se puede andar metiendo las narices en un área de investigación real tratando de criticarla sin mostrar evidencias de que lo que uno afirma es verdad y lo que ya está establecido es mentira. Si alguien quiere poner en duda algo ya establecido, como por ejemplo un dato proveniente de la medicina basada en la evidencia, entonces deberá respaldar sus argumentos con investigaciones propias y referenciarlos con estudios publicados revisados por pares, y que los resultados sean aceptados por toda la comunidad científica. Las aseveraciones se defienden en la arena de la ciencia, no en el reino de las pseudociencias y conspiraciones sin fundamento.

Aún y con todo lo anteriormente expresado por Jara, al parecer, cuando esta "libertad de expresión" es usada para criticar sus puntos de vista (equivocados, por cierto; ya que él no es médico, ni científico del área biomédica) él la transforma en injurias y difamaciones hacia él.

El 31 de agosto de 2011, Manuel Abeledo, colaborador de la web La Ciencia y sus demonios,[18] publicó un artículo criticando las posturas de Miguel Jara.[19] En el artículo Abeledo declara que

Jara, un periodista freelance, colaborador habitual del panfleto DSalud y escritor de cuatro libros donde dice narrar los negocios secretos de las multinacionales que atentan contra nuestra salud. Firme defensor de todo lo que suene a electrosensibilidad y, por supuesto, de la toxicidad de ciertas vacunas, un servidor no puede dejar de preguntarse por qué no escribe un nuevo volumen contándonos cómo es capaz de manipular el lenguaje para decir lo que quiere y convencer a quien debe, sin incurrir en hechos constitutivos de delito y ganándose el pan con ¿dignidad?

~La Ciencia y sus demonios

Fue en ese artículo donde se denunció que Jara es colaborador, no corresponsal de la BMJ España; la ausencia de referencias académicas en sus libros; que no es médico, ni biólogo ni nada similar; que es colaborador de la revista pseudocientífica y alarmista Discovery DSalud; y que, aunque se dice periodista de salud, en ningún lado se le lee que critique a la homeopatía o a Boiron, el laboratorio homeopático francés.

Ahora bien, Abeledo menciona en el artículo que se puso en contacto con personal de la revista BMJ para preguntar sobre Jara y que esto le contestaron:

Miguel Jara es un periodista free lance que muy ocasionalmente envía colaboraciones al BMJ. Como bien dices, ha escrito muy poco para nosotros en los últimos cinco años. El BMJ no apoya su trabajo y de hecho no lo conocemos. Es incorrecto que se califique a sí mismo como miembro del personal del BMJ. Tampoco es el corresponsal del BMJ en España, dado que contamos con varios periodistas en España.

~Traducción de Fernando Frías[20]

Indignado, Jara envió a la web La Ciencia y sus demonios, una notificación amenazando con emprender acciones legales en caso de que no fuera retirado el artículo en cuestión. Al final, los administradores eliminaron el artículo, pero el 9 de septiembre, en la web se publicó una carta abierta a Miguel Jara en la que agregan el hecho de que muchos de sus artículos no son únicamente informativos, sino que contienen un gran componente de opinión y, como tal, pueden ser discutibles y nunca considerados como una verdad absoluta. Y que, siendo un supuesto periodista de temas de salud en contra de aquello que hace daño a pacientes y personas comunes, no exista en su blog artículo alguno criticando terapias cuya efectividad no ha sido comprobada científicamente, como la homeopatía y otros remedios naturales, las cuales son anunciadas comercialmente en su web.

Además, declararon que "una persona que se pretenda caracterizar por su capacidad crítica y por su compromiso en la denuncia y opinión de negocios de dudosa ética o el abuso al que las multinacionales farmacéuticas nos tienen acostumbrados, también debería estar abierto a la crítica y a la discusión sobre sus propias opiniones."

Sobre el asunto de la libertad de pensamiento y de expresión, supuestamente defendidas por Jara, los administradores puntualizan: "Sr. Jara, su comportamiento nos parece, como poco, paradójico, cuando proviene de alguien que suele denunciar la falta de información y la censura, abogando por 'buscar las verdades frente a los intereses del poder y ofrecérselas a los demás ciudadanos'. Usted ha criticado a quien, en lugar de informar, censura. Ahora nos pide que eliminemos la opinión de uno de nuestros colaboradores en lugar de discutir y argumentar contra ella."

Acusan a Jara de dos cosas:

  1. Enarbolar la "libertad de expresión" y el derecho a vilipendiar a profesiones enteras, mientras recurre a la amenaza y a la denuncia con el objeto de hacer desaparecer todo rastro de crítica mínimamente contraria a sus opiniones o intereses.
  2. Proporcionar información inexacta e injuriosa en su blog sobre los administradores de la web La ciencia y sus demonios, donde incluso Jara incurrió en la falta de publicar comunicaciones personales, algo que sí está penado por la ley.[21]

A pesar de que le ofrecieron foro para que Jara aprovechara el recurso de derecho de réplica, Jara no contestó. El 9 de septiembre de 2011, Abeledo escribió en un comentario:

Como autor de la entrada y a pesar de no estar de acuerdo con su retirada, creo que la decisión es correcta. Aquí somos varios autores y en este caso, a pesar de que las exigencias de Jara carecían de toda base, más vale evitar las molestias. Ahora bien, espero, como le he comunicado a Jara por correo electrónico, que detalle punto por punto los datos inexactos, imprecisos o falsos. De entrada ha retirado de su currículum la pertenencia al BMJ, aunque me parezca un poco osado mantener su estatus de colaborador cuando apenas ha escrito media docena de artículos en un lustro y ninguno más allá de las noticias de actualidad médica. Vamos, que se ha hecho eco de los medios, ni más ni menos. Por el momento vamos ganando por puntos: él es el mentiroso, nosotros y concretamente yo no hemos dicho nada que no sea falso. Sobre la financiación de cada uno, a la vista está el síndrome de proyección de Jara y compañía. Quienes entraron en este blog a acusarnos de “vendidos” se lucran directamente de la venta y promoción de productos relacionados con supuestas medicinas “alternativas”.

~Manuel Abeledo

Para conocer más, véanse los siguientes artículos relacionados

Referencias y ligas externas

(Nota de la administración) Algunas ligas podrían estar rotas o algunos videos pueden haber sido eliminados.

  1. «Sobre mí». Vía: migueljara.com.
  2. Ima Sanchís (Nov, 2009) «La ciudadanía es víctima del marketing del miedo». Vía: webislam.com, con fuente de La Vanguardia.
  3. Staff Editorial Planeta (2019) «Autores: Miguel Jara». Vía: planetadelibros.com.
  4. Almodóvar & Jara «Bufete Almodóvar & Jara: Quienes somos». Vía: almodovarjara.com.
  5. Pablo Linde (Jun, 2015) «Quiénes son los antivacunas». Vía: elpais.com.
  6. Miguel Jara (Dic, 2012) «El Parkinson está causado por los pesticidas cotidianos». Vía: migueljara.com.
  7. Este segmento del artículo Miguel Jara posee contenido adaptado o reeditado de Wikipedia en español, que porta una licencia Creative Commons. noframe
  8. Este segmento del artículo Miguel Jara posee contenido traducido, adaptado o reeditado de Wikipedia en inglés, que porta una licencia Creative Commons. noframe
  9. J. Timothy Greenamyre, Todd B. Sherer, et al (2004) «Rotenone, Deguelin, Their Metabolites, and the Rat Model of Parkinson's Disease». Vía: pubs.acs.org. Chem. Res. Toxicol 17,11 pp 1540-1548 doi: 10.1021/tx049867r
  10. José M. Mulet Salort (Dic, 2012) «Pesticidas y Parkinson: como se fomenta la quimiofobia». Vía: losproductosnaturales.com.
  11. Betarbet, R, Sherer, TB, MacKenzie, G, Garcia-Osuna, M, Panov, AV and Greenamyre, JT (2005) «Chronic systemic pesticide exposure reproduces features of Parkinson's disease»]. Vía: Nature Neuroscience. 3:1301-1306, 2000
  12. Cristina G. Martínez (N/A) «Parkinson y pesticidas». Vía: '. Universidad de Almeria.
  13. Bret Stetka (Abr, 2014) «Parkinson's Disease and Pesticides: What's the Connection?». Vía: scientificamerican.com.
  14. Isotalo, J., Vahlberg, T., & Kaasinen, V. (Nov, 2016) «Unchanged long-term rural-to-urban incidence ratio of Parkinson’s disease». Vía: wiley.com. Movement Disorders, 32(3), 474–475. doi:10.1002/mds.26862
  15. Rebecca Gilbert (Ago, 2018) «The relationship between pesticides and parkinson’s». Vía: apdaparkinson.org.
  16. Miguel Jara (May, 2013) «La vacuna de la gripe de nuevo de actualidad por su inutilidad y daños». Vía: almodovarjara.com.
  17. Miguel Jara (Jul, 2019) «El adoctrinamiento y la educación que rompe moldes». Vía: migueljara.com.
  18. Web «La Ciencia y sus demonios». Vía: lacienciaysusdemonios.com.
  19. Manuel Abeledo (Ago, 2011) «». Vía: web.archive.org.
  20. Fernando Frías (Sep, 2011) «Probe Miguel Jara». Vía: yamato1.blogspot.com.
  21. Staff (Sep, 2011) «Carta abierta a Miguel Jara». Vía: lacienciaysusdemonios.com.