Las tribus perdidas de Israel

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Las tribus perdidas de Israel son las diez (de las doce tribus) que formaban el reino de Israel: La de Simeón, la de Dan, la de Manasés, la de Isacar, la de Zabulón, la de Aser, la de Neftalí, la de Rubén, la de Efraín, la de Gad y parte de la de Leví.

Los hebreos bíblicos eran el pueblo escogido de Dios, elegidos, es decir, para producir el Mesías, el Redentor de la humanidad. Según la narración bíblica eran los descendientes del patriarca Abraham, su hijo Isaac; y el hijo de Isaac, Jacob, a quien se le dio el nombre de Israel. Jacob y sus esposas, Lea y Raquel, junto con sus sirvientas, produjeron doce hijos; que fueron el comienzo de los Hijos de Israel. Cada uno de los doce hijos fundaron una de las doce tribus de los hebreos bíblicos. Después que los Hijos de Israel conquistaron la tierra de Canaán dividieron la tierra entre ellos mismos. Dado que la tribu de Leví servía como sacerdotes para los hebreos, no ocupaban un territorio específico.

Los hebreos todavía seguían teniendo doce tribus no sacerdotales territoriales porque Manasés y Efraín, los dos hijos de José, se plantearon al estado tribal. Pero en el proceso de bendecir las Doce Tribus, el patriarca Jacob dio la mayor bendición para Efraín, el hijo menor de José, y no al mayor, Manasés. Jacob dijo, "Él [Manasés] gestará a un pueblo, y llegará a ser importante. Pero su hermano menor [Efraín] será aún más importante, y su descendencia dará origen a muchas naciones."[1]

Una vez que la monarquía unida se estableció, los Hebreos disfrutaron de prosperidad bajo sus reyes, David y Salomón. No fue, sin embargo, una unión completamente feliz y las tribus del norte estaban resentidas por la dominación de la tribu de Judá. Cuando Salomón murió en 925 AEC, su hijo Roboam se comportó con la suficiente arrogancia para incitar a las tribus del norte a la rebelión. Como resultado, en 924 AEC había una monarquía dividida con el reino del norte de Israel y el reino del sur de Judá. Israel duró como un reino independiente hasta los años 745-722 AEC cuando Asiria llegó a dominar la región y finalmente tomó Samaria, la capital de Israel en el 722 AEC. En ese momento, los asirios llevaron a miles de la élite israelita al exilio y los reemplazó con extranjeros. Judá sobrevivió hasta los asedios de Babilonia a Jerusalén en el año 597 y 586 AEC lo que llevó al exilio y cautiverio de los babilonios a la élite de Judea.

La diferencia entre Judá e Israel era que, si bien algunos de los exiliados de Judea finalmente regresaron a Judá y restauraron el templo de Jerusalén, los de Israel nunca regresaron. No sólo los israelitas exiliados nunca regresaron, sino que se convirtieron en las legendarias diez tribus perdidas de Israel. Una increíble cantidad folclor se desarrolló alrededor de estas diez tribus perdidas. ¿A dónde fueron? ¿Cuál era su lugar en la historia providencial de Dios? ¿Quiénes son ellos ahora? Miles de tierras fueron identificadas como la morada de las Diez Tribus Perdidas. Muchos pueblos han sido considerados como los descendientes de las diez tribus perdidas, entre ellos los indígenas norteamericanos, el pueblo Lemba del sur de África y la dinastía imperial japonesa. Incluso los aztecas, según los mormones. Varios papeles proféticos han sido asignados a las diez tribus perdidas. Cientos de libros se han dedicado en su totalidad o en parte, a las diez tribus perdidas, pero es poco lo que se sabe realmente acerca de ellas.

Existe muy poca información fiable sobre las diez tribus perdidas. El rey asirio Salmanasar V invadió el reino del norte de Israel en 724 AEC y sitió la capital de Samaria. Murió en el año 722 AEC, pero su sucesor Sargón II completó la reducción de la ciudad ese mismo año y se llevó cerca de 30,000 prisioneros. Según el libro Bíblico 2 Reyes: el rey de Asiria, después de conquistar Samaria, deportó a los israelitas a Asiria y los instaló en Jalaj, en Gozán (que está junto al río Jabor) y en las ciudades de los medos.[2]... Israel fue exiliado de su tierra a Asiria, hasta el día de hoy.[3]

En el mundo antiguo, un pueblo en el exilio por lo general sería absorbido por la población a su alrededor y, finalmente, perdería toda identidad religiosa o étnica distintiva. Tal asimilación era un destino casi seguro para los miembros exiliados de la élite del reino del norte de Israel, las diez tribus perdidas. Con el tiempo, sin embargo, se convirtieron en objetos de considerable especulación profética y apocalíptica, especialmente después de la caída de Jerusalén y el comienzo de la cautividad de Babilonia en el año 586 AEC. Varios de los libros proféticos del Antiguo Testamento hablaban de Dios recogiendo los restos dispersos de ambos reinos de Israel y Judá, juntos como una nación armoniosa.

El libro apócrifo de 2 Esdras 13: 39–40 (o 4 Esdras ) añadió algunos detalles interesantes sobre el destino de las diez tribus perdidas que afirmaban que sobrevivieron como un pueblo distinto, separado y discretos en algún lugar. Además, no sólo sobrevivieron, sino que volverían a casa cuando el fin del mundo se encuentre cerca.

Los eruditos creen que fue un judío que vivió en el período inmediatamente posterior a la Guerra de los Judíos (66-73) y la destrucción romana del Templo de Jerusalén en el año 70 EC, quien escribió la sección de 2 Esdras (el que contiene el capítulo 13) y el material de las diez tribus perdidas. Flavio Josefo en sus Antigüedades judáicas, que se completó en el año 93-94 EC, también analiza las diez tribus perdidas. Afirma que las diez tribus no regresaron de la cautividad babilónica, sino que continuaron morando más allá del río Eufrates.

A partir de ese punto, la leyenda de las Diez Tribus Perdidas creció. Cuando las diez tribus no pudieron marchar en apoyo de la rebelión de Simón Bar Kojba (y sus afirmaciones ampliamente aceptadas de ser el Mesías de los judíos) de 132 a 135 EC contra Roma, comenzó un largo debate entre los rabinos. Mientras tanto los viajeros empezaron a reportar encuentros y avistamientos de las diez tribus perdidas en varias partes de África y Asia. Estos informes siguieron a través de la Edad Media y más allá. Algunos relatos describen las Diez Tribus como vasallos del Preste Juan.

Cuando los ejércitos mongoles comenzaron sus depredaciones en Rusia y Europa del Estelas supuestas tribus fueron identificadas como las hordas temibles de Gog y Magog, que quedarían desatadas en la tierra durante los últimos días. Otros rumores vinculan a los mongoles con las diez tribus perdidas y en el proceso algunas personas fusionaron las diez tribus perdidas con Gog y Magog. El gran fiasco de Shabbethai Zebi, el apóstata Mesías, en 1665-1666, incluyó todo tipo de rumores sobre ejércitos formidables de las diez tribus perdidas marchando sobre Palestina para reunirse con él para castigar a los perseguidores de los judíos. Esto también puso fin a las nuevas ocurrencias del mesianismo judío.

Tras el descubrimiento del América se abrieron nuevas perspectivas para los buscadores de las diez tribus perdidas. Se especuló que todas o algunas de las tribus de nativos americanos eran descendientes de varios refugiados judíos, incluyendo las diez tribus perdidas. En 1644, Antonio de Montezinos afirmó haber encontrado la tribu de Rubén en la selva de Perú. Menasseh ben Israel, el gran rabino de Amsterdam, utilizó la historia de Montezino para persuadir a Oliver Cromwell a readmitir a los judíos en Inglaterra. Este episodio ha contribuido, en gran medida, a la difusión del conocimiento de la leyenda de las diez tribus perdidas. Los avistamientos de una o más de las diez tribus perdidas en diversos lugares de todo el mundo han continuado desde entonces.

De acuerdo a las profecías y leyendas se supone que las diez tribus perdidas juegan un papel importante en el cumplimiento de los planes de Dios para el fin de este mundo. Ellos son un remanente de "pueblo elegido" de Dios, los hebreos del Antiguo Testamento, los hijos de Israel. Lo curioso es que a lo largo de la historia del cristianismo, varios pueblos y países han reclamado ser los nuevos favoritos de Dios.[4]

Véase también

Referencias y ligas externas

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  1. Génesis 48:19 www.biblegateway.com. Nueva Versión Internacional (NVI)
  2. 2 Reyes 17:6 www.biblegateway.com Nueva Versión Internacional (NVI)
  3. 2 Reyes 17:23 www.biblegateway.com Nueva Versión Internacional (NVI)
  4. Fritze, Ronald H. Invented Knowledge: False History, Fake Science and Pseudo-religions. 1st ed. London: Reaktion, 2011. Print.
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