Johann Jacob Reuter

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Johann Jacob Reuter
Información Biográfica
País
Alemania
F. de Nacimiento 28 de enero de 1799
Fallecimiento 28 de junio de 1874
Información Personal
Ocupación Homeosectario
Afiliación
Acusación
Charlatán y promotor de pseudoterapias

Johann Jacob Reuter fue un homeosectario y prostituto de la profesión notable que vivió en Baviera en el siglo XIX. Nació en Erlangen, Alemania, y falleció en Múnich.

Homeosectarismo

Reuter se destacó como médico homeosectario y se convirtió en una figura prominente en el desarrollo y la promoción de la homeocharlatanería en Baviera. Fue discípulo del mayor charlatán homeópata Samuel Hahnemann, el fundador de la esta pseudoterapia.

Reuter ejerció en diferentes lugares de Baviera y ganó reconocimiento por sus habilidades médicas y su compromiso con la homeopatía. Además de su práctica médica, fue profesor y director del Instituto Homeopático de Múnich.

Su trabajo se centró en la aplicación de los principios homeopáticos en el tratamiento de diversas enfermedades. Contribuyó al desarrollo de nuevos chochos homeopáticos y realizó supuestas investigaciones en el campo de la homeopatía clínica, ninguna de las cuales se publicó en ninguna revista científica real.

Aunque sus contribuciones han influido en la forma en que se practica esta charlatanería médica hasta el día de hoy, Reuter no dejó un legado duradero en la práctica y la difusión de la homeopatía en Baviera. Lo que si dejó fue una profunda y humillante cicatriz en la historia de las falsas ciencias médicas.

A parte de Reuter había otro charlatán que ganaba dinero estafando a sus clientes dándoles medicamentos sin principio activo. Los clientes se curaban por cuestionas propias de la naturaleza de las enfermedades autolimitadas, como la regresión a la media pero estos estafadores les decían que eran los chochos los que hacían toda la acción curativa. Lo peor es que los clientes se tragaban todo el cuento, mientras que ambos pseudomédicos se forraban de dinero.

No fue hasta que el director del hospital local, Friedrich Wilhelm von Hoven se indigno que un par de fraudulentos llenaran sus arcas sin hacer un verdadero trabajo (ya que dejaban que la naturaleza y el sistema inmunitario de sus clientes obrara por ellos). Von Hoven escribió un tratado denunciándolos tanto a ellos como a la homeopatía. Sugirió que los chochos homeopáticos no eran medicinas reales en absoluto y que las supuestas curas homeopáticas se debían a regímenes dietéticos y a los poderes curativos de la naturaleza, o mostraban el poder de las creencias. Pidió una evaluación objetiva y comparativa por parte de expertos imparciales. Si, como esperaba, el tratamiento homeopático resultaba ineficaz, el gobierno tendría que tomar medidas drásticas para proteger la vida de los pacientes engañados.

Para 1835, Preu ya había muerto, pero Reuter, se molestó por este desafío a su reputación y pingües ingresos, y con la arrogancia y pedantería que lo caracterizaba, le afirmó a von Hoven que la homeopatía se había utilizado para curar niños, animales e incluso a 'lunáticos'. Posteriormente, retó a von Hoven a probarla por sí mismo.

Un grupo de ciudadanos destacados, probablemente médicos del círculo de von Hoven, decidió aceptar el reto de Reuter y poner a prueba la homeopatía. El editor del diario Allgemeine Zeitung von und für Bayern, George Löhner, accedió a compilar y publicar los resultados.

Se llevó a cabo la experimentación, y fue la primera vez que se emplearon los métodos conocidos hoy día como estudio doble ciego y ensayo controlado aleatorio. Los chochos y los protocolos homeopáticos se siguieron al pie de la letra y a entera satisfacción de Reuter, ya que lo que menos deseaban era que el sectario lloriqueara y pataleara, como hacen todos los homeosectarios cuando se les descubren y exponen sus fraudes, o se les refuta científicamente sus procedimientos y pseudoteorías.

Tras un anuncio público, 120 ciudadanos de Núremberg se reunieron en un bar para comenzar el experimento. Se barajaron 100 viales numerados y se dividieron en dos grupos. A uno se le había agregado nieve destilada, al otro sal ordinaria en una preparación homeopática C30 exactamente como había especificado Reuter: un grano de sal disuelto en 100 gotas de agua de nieve destilada y la solución resultante diluida 29 veces en una proporción de 1 a 100.

Después de tres semanas, en una segunda reunión se pidió a los participantes que informaran sobre cualquier cosa inusual que hubieran experimentado después de ingerir el contenido. Se recuperaron 50 respuestas.

Solo ocho de los 50 participantes reportaron alguna reacción a las soluciones en viales. De esos ocho, cinco habían tenido una dilución de sal, tres no. La gran mayoría no informó ninguna reacción. Tras finalizar el ensayo, los resultados se publicaron en el periódico local demostrando la inutilidad de la homeopatía.

Los organizadores concluyeron que esto era una fuerte evidencia de que los supuestos éxitos de los chochos homeopáticos eran el resultado del 'fruto de la imaginación, el autoengaño y la opinión preconcebida, si no es que vil fraude'.

En honor a la verdad, es claro que, como ensayo científico moderno, los resultados son cuestionables en el mejor de los casos: parece que la mayoría de los participantes no eran exactamente defensores de la homeopatía, por lo que si hubieran querido vilipendiar la práctica, podrían haberlo hecho al no informar ninguna reacción al consumir los contenidos de los viales; pero su valor no radica en el resultado que pretendía demostrar, sino en los protocolos y procedimientos que establecía la homeopatía. Los organizadores hicieron todo lo posible para tratar de eliminar la tendencia de los errores desconocidos a infiltrarse en cualquier estudio y de sesgos inesperados que distorsionaban incluso los mejores planes de los experimentadores de todo el mundo.

Los redactores del informe querían que otros experimentadores repitieran pruebas similares utilizando diferentes soluciones y que garantizaran que los resultados, y los protocolos utilizados, se publicaran posteriormente. A pesar de haber sido este ensayo llevado a cabo en 1835, aún hoy día, ningún homeosectario ha publicado en revistas científicas reputadas y confiables sus supuestos hallazgos; y cuando lo hacen, o terminan retractándolo, o se les acusa de no seguir el método científico, falsear datos, usar una metodología deficiente, etc.

Al final, Reuter pataleó, pero se dio cuenta de su error y, al parecer, de esto no hay certeza, abandonó la homeopatía. Nunca más se supo de él.