Jake y Willy Harms

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Víctimas de la pseudociencia
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Jake y Willy Harms

Jake y Willy Harms fueron dos niños (hoy ya adultos) que fueron víctimas de tratamientos pseudocientíficos administrados por el charlatán canadiense, fallecido en prisión, Ravi Devgan. Ambos nacieron el 5 de agosto de 1995 con problemas neurológicos en el seno de una familia menonita.

En 2000, siguiendo el consejo de amigos, Jake y Maria empacaron sus pertenencias y, se llevaron a sus hijos, que entonces tenían cinco años de edad, a un largo viaje a Canadá desde México con sus ahorros de 2,000 dólares. Aunque ninguno de los dos hablaba una palabra de inglés, estaban decididos a ayudar a sus hijos. Jake y Maria Harms, decidieron ponerlos en las manos del entonces médico Dr. Devgan quien les prometió curarlos.

Cuando la pareja llegó a la clínica, Devgan les dijo que podría mejorar a Jake y a Willy. Les mostró imágenes de niños en sillas de ruedas y les dijo a los padres que estas eran las imágenes del "antes". Posteriormente, procedió a mostrarles imágenes de los mismos niños corriendo y jugando. Esos niños, dijo, eran pacientes y se habían sometido a su terapia que consistía en inyecciones regulares de su "mezcla especial" de vitaminas. El médico dijo que también podría restaurar la vista de los niños.

Ravi Devgan.

Devgan les dijo que los tratamientos iban a ser costosos y que los niños los necesitarían regularmente. Tenían que pagar en efectivo. La tarifa era de 3,200 dólares por niño, por inyección.

La familia Harms hizo muchos viajes a Toronto durante los siguientes cuatro años, encontrándose con el médico en un lugar diferente en cada visita. A veces en una oficina, en una casa o un apartamento elegante, e incluso en una habitación de un motel. Cada vez, la pareja de padres le llevaba un sobre con 6,400 dólares en efectivo.

Los recibos fueron emitidos en muy pocas ocasiones y solo ante la insistencia de la pareja. En el transcurso del período de tratamiento, la familia no vio ninguna mejora en la salud de sus hijos.

El 31 de diciembre de 2004, los Harms hicieron un último viaje a Toronto para ver al médico, que nunca había examinado a los niños ni probado su fortaleza. Interrogaron al médico sobre los ingredientes en las inyecciones y solicitaron el envase vacío. El médico, que siempre había sido calmado y carismático, de repente entró en ira cuando Jake insistió en saber exactamente qué era lo que había estado inyectando a sus hijos. Le dijeron a Jake que el frasco había sido arrojado a la basura y ellos le pidieron uno en su próxima visita. Pero no habría una próxima visita para los Harms.

En enero de 2005, los Harms solicitaron el asesoramiento de Cathy Peloza, una trabajadora de apoyo local. Le contaron sobre el médico y le explicaron el régimen de tratamiento. Peloza se alarmó de inmediato por sus revelaciones y comenzó a investigar al médico y sus prácticas. Después de escribir su nombre en un motor de búsqueda en Internet, comenzó a conocer al médico. No solo el charlatán afirmaba ser capaz de curar la parálisis cerebral, sino también el cáncer y una serie de otras enfermedades. También supo que, aunque era un médico canadiense certificado, su licencia para ejercer la medicina había sido revocada dos años atrás. Esto fue confirmado por el Colegio de Médicos y Cirujanos de Ontario, información que estaba disponible para el público en línea.

Uno de los recibos incluyó la medicación administrada a los niños como: Vitamina B-12, Complejo B, Vitamina C, Solu-Cortef (hidrocortisona) y agua estéril. Según una encuesta de las farmacias de la zona, el costo de las inyecciones sería menos de 25 dólares por inyección, incluida la jeringa y la tarifa de dispensación.

En el transcurso de cuatro años, la familia Harms pagó alrededor de 30,000 al médico fraudulento. Casi todo lo que ganaba Jake había ido a pagar los tratamientos.

El médico fue investigado por el Equipo de Fraudes contra la Salud de la Policía Provincial de Ontario.

Jake y María se nacionalizaron canadienses con la esperanza de encontrar una vida mejor y tal vez una cura para sus hijos, solo para convertirse en la presa de un médico que también tiene una clínica en México.

El 4 de julio de 2007, Devgan fue hallado culpable por este atraco. En octubre de 2008, Devgan estaba cumpliendo su condena en la Institución Frontenac de mínima seguridad cuando murió por causas naturales.

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