Homeopatía y el Tercer reich

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Los estudios más o menos honestos terminan sus estudios en homeopatía con frases como "se requiere más investigación", "los resultados abren la posibilidad de mayor investigación". ¿Pero están en lo correcto? ¿Cuánta más investigación es suficiente para demostrar que algún tratamiento no funciona o que es superior al placebo? ¿Realmente deberíamos pasar varias vidas para llegar a una conclusión más sólida?

La homeopatía y el Tercer Reich

Quizás uno debería pedir a los defensores de la homeopatía y a las mejores mentes en investigación médica que se pongan a diseñar un programa de investigación exhaustivo pero finito para determinar la verdad. Mientras ambos campos acuerden desde el principio aceptar los resultados, esta podría ser una forma factible de terminar una disputa que lleva 200 años. Ahora bien, muchos homeosectarios se sorprenderán al saber que eso ya ha sucedido.

Antecedentes

Durante el Tercer Reich, el liderazgo nazi (en su mayoría en favor de la homeopatía) quería resolver la cuestión de la homeopatía de una vez por todas.

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En la primera parte del siglo pasado hubo un fuerte movimiento laico de 'salud natural' en Alemania. Se estima que cuando los nazis se hicieron cargo en 1933, el número de practicantes legos era igual al de los médicos. Los nazis se subieron a este carro y crearon la Neue Deutsche Heilkunde (nueva medicina alemana): integración forzada de la atención médica en un solo cuerpo bajo estricto control político.

Se orquestó un intento sistemático para examinar la homeopatía. La motivación probablemente era triple: se ajustaba al concepto Neue Deutsche Heilkunde, se presentaba como una línea de medicina 'puramente alemana', y la homeopatía también se veía como una forma potencialmente barata de mantener saludable a la nación, liberando recursos para los esfuerzos preparatorios de guerra .

Los resultados nunca se han publicado y pueden haberse perderdido para siempre. Sin embargo, un informe de un testigo ocular fue escrito después de la guerra por el Dr. Fritz Donner, un médico homeópata de alto prestigio. Su informe, conocido como El informe Donner, probablemente no del todo objetivo, es una lectura fascinante.

Donner se unió al Hospital Homeopático de Stuttgart a mediados de la década de 1930. Se involucró en las iniciativas del Ministerio de Salud alemán para analizar la homeopatía. Después de un estudio detallado de la literatura, expresó profundas dudas sobre la validez de las experimentaciones homeopáticas. Los experimentos para replicar tales pruebas en 1939 mostraron la importancia del fenómeno placebo y el cegamiento de sujeto y evaluador. Los resultados de él y sus colegas no dieron evidencia de validez.

Surgió un concepto por el cual la homeopatía debía ser examinada. Se previó que las pruebas fueran supervisadas por médicos convencionales con suficiente conocimiento de la homeopatía. Participaron unas 60 instituciones universitarias. Cada equipo incluía homeópatas, toxicólogos, farmacólogos e internistas. Los protocolos de prueba debían adaptarse a las necesidades especiales de la homeopatía, por ejemplo, libertad de prescripción homeopática. Donner argumenta que nunca antes la homeopatía tuvo condiciones tan ideales para la evaluación. Informó sobre unas 300 reuniones de planificación con personal del ministerio. Estos expertos eran perfectamente conscientes de problemas como el efecto placebo y las remisiones espontáneas y, por lo tanto, planearon grandes ensayos controlados con placebo. Debían realizarse en pacientes con tuberculosis, anemia perniciosa, gonorrea y otras enfermedades en las que los homeópatas habían afirmado tratar con éxito.

Con motivo del Congreso Mundial Homeopático de 1937 en Berlín, los funcionarios nazis decidieron comenzar los ensayos sobre homeopatía a gran escala. 'Cientos de millones' de Reichsmark estaban disponibles. Donner describe varias pruebas y ensayos clínicos con cierto detalle. Sin excepción, sus resultados no arrojaron ninguna indicación de la validez de la homeopatía. Aunque hubo un acuerdo previo en entre todos los participantes, se acordó que estos hallazgos negativos no deberían publicarse en esta etapa, sino que debería buscarse un nuevo comienzo experimental. Se planearon más experimentos que no pudieron concluirse debido al estallido de la guerra.

En 1947, el tema fue nuevamente discutido por aquellos que inicialmente estuvieron involucrados. Los documentos originales parecen haber sobrevivido a la guerra. Todavía no se han publicado y no es probable que se hayan perdido o destruido.

El Dr. Donner termina su informe instando al lector a sacar las conclusiones correctas. El 'fiasco', sostiene, debe atribuirse no a las personas involucradas en estos experimentos, sino a la situación dentro de la homeopatía alemana. Las evaluaciones futuras de la homeopatía deben realizarse con un alto nivel científico y sin ilusiones. El informe del Dr. Donner se publica actualmente por primera vez.[1]

Conclusión

Como se ve, el programa de investigación fue cuidadosamente planeado y ejecutado rigurosamente. Se cree que el informe final sobrevivió a la guerra. Sin embargo, desapareció, aparentemente en manos de los homeópatas alemanes. ¿Por qué? La razón, según un informe muy detallado de testigos oculares, fueron total y devastadoramente negativos.[2] El original de ese texto se encuentra en el Archivo de Homeopatía del Instituto de Historia de la Medicina de la Fundación Robert Bosch, Stuttgart, Alemania, pero puede leerse en linea.[3] Ni tardos ni perezosos los homeosectarios Lionel R. Milgrom y Suse Moebius, quisieron contraatacar esa verdad histórica, pero lo hicieron de manera penosa y lamentablemente. Alegaron que:

¿Por qué sacar ahora el interés del Tercer Reich por la homeopatía? No es que la medicina convencional no se haya beneficiado de los resultados de la investigación nazi [...] La homeopatía no es el único armario que hace ruido con el sonido de los esqueletos del Tercer Reich.

~Milgrom & Moebius[4]

Sin embargo, Milgrom y Moebius van mucho más allá queriendo engañar al público al comparar ese programa de investigación homeopática con los experimentos del campo de concentración nazi. El programa fue supervisado por los científicos alemanes más competentes de ese período, incluido el farmacólogo Kuschinski, respetado internacionalmente, y no hay pruebas de que no fuera ético; ¡y ciertamente no se realizó en campos de concentración! Así que no hay esqueletos en este armario, y por lo tanto, no hay mucha lucha con la ética de utilizar la información.[5]

Lo que lograron Milgrom y Moebius fue lo que se conoce como escupir al cenit o el proverbial disparo en el propio pie. La realidad dolorosa para los homeosectarios es que no importa cuántas comparaciones hagan, cuánto aleguen acerca de lo que los científicos del Tercer Reich hayan hecho, de qué experimentos terribles hayan llevado a cabo en los campos de concentración, los resultados de que la homeopatía no funciona más allá de efecto placebo quedaron registrados y, aunque los hayan ocultado los mismos conspiracionistas que se quejan de conspiraciones en su contra, siempre habrá algún testigo que los saque a la luz.

Para mayor información véase también

Referencias y ligas externas

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  1. Edzard Ernst (Oct, 1995) «Evaluation of homoeopathy in Nazi Germany». Vía: British Homoeopathic Journal. Vol. 84, p. 229 doi:isbn.
  2. Edzard Ernst (Sep, 2007) «The truth about homeopathy». Vía: British Journal of Clinical Pharmacology. 65:2, 163–164 doi:10.1111/j.1365-2125.2007.03007.x.
  3. Fritz Donner (1936- 1939) «Bemerkungen zu der Überprüfung der Homöopathie durch das Reichsgesundheitsamt 1936–39» (Comentarios sobre la revisión de la homeopatía realizada por la Oficina de Salud del Reich de 1936 a 1939). Vía: kwakzalverij.nl. PDF. Descarga directa (Alemán)
  4. Lionel Milgrom & Suse Moebius (Jul, 2008) «Is using Nazi research to condemn homeopathy ethical or scientific?». Vía: British Journal of Clinical Pharmacology. doi:10.1111/j.1365-2125.2007.03087.x.
  5. Edzard Ernst (May, 2008) «Reply to Milgrom and Moebius». Vía: British Journal of Clinical Pharmacology. 66(1): 157–158 doi:10.1111/j.1365-2125.2008.03163.x.