Exorcismo

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Mitología
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Religiosa

El exorcismo es, en la mitología religiosa, la expulsión de demonios, y otros espíritus no deseados, de una persona o lugar. Los ritos de exorcismo se han realizado desde tiempos antiguos como remedios contra las influencias negativas o malévolas de espíritus, como la percepción de causa de las enfermedades, la mala suerte, dificultades personales y la obsesión.

Etimología

La palabra exorcismo viene del latín tardío exorcismus, y del griego exorkismós que significa "acción de hacer prestar un juramento", de exorkízein, con el sentido implícito de "expulsar a un espíritu maligno mediante un juramento".[1] Exorcizar significa realmente "poner al espíritu maligno bajo juramento", o la petición de una autoridad superior para obligar al demonio que actúe de una manera contraria a sus deseos.

En el catolicismo, el exorcismo se realiza cuando la Iglesia pide públicamente y con autoridad en el nombre de Jesucristo, que una persona o un objeto sea protegido y alejado del poder del Maligno.

En algunas culturas, los demonios son exorcizados con ruidos fuertes, tales como golpear gongs y campanas, y golpeando a la víctima físicamente, con el fin de obligar a los demonios a salir del cuerpo. En otros procedimientos, los rituales de exorcismo prevén medidas menos extremas mediante el uso de objetos sagrados y la oración.

El exorcismo se considera peligroso para la víctima, el exorcista, e incluso para los espectadores, porque los demonios expulsados ​​buscarán de inmediato un nuevo hospedero.

Exorcismo demoníaco

En la tradición judía, los demonios eran exorcizados arrojándolos en un objeto o un animal. El historiador judío Flavio Josefo, nacido poco después de la crucifixión de Jesús, escribió acerca de la leyenda de un exorcista célebre llamado Eliezer, quien tenía un anillo unido con ciertas raíces prescritas por el legendario rey Salomón. La raíz, llamada Baaras, una raíz muy tóxica que se quema con un color de flama y emite luz como de rayos. Eliezer sostenía el anillo debajo de la nariz de un endemoniado y causaba que los demonios salieran a través de la respiración por las fosas nasales. Eliezer después pasaba los demonios a un recipiente con agua, que a la vez era arrojado dispersando a los demonios. La técnica estaba de acuerdo con las supersticiones prevalecientes de la época de que muchas enfermedades eran causadas por la inhalación de los demonios.

En el Nuevo Testamento, Jesús y sus discípulos echaron fuera numerosos espíritus malignos, los más famosos de los cuales era "Legión", unos demonios que fueron enviados por Jesús a cerdos (Lucas 08:30). En Lucas 9: 38-43 se habla de un caso en el que los discípulos no habían podido exorcizar a un niño, y Jesús tiene éxito echando fuera al demonio reprendiéndolo.

Jesús recomienda en uno de los casos que son necesarios la oración y el ayuno para expulsar a algunos demonios. En Marcos 9:18, Jesús dijo a un hombre que todo es posible, incluyendo el exorcismo de su hijo, si lo creen fervientemente. Por lo tanto, la fe puede influir en el éxito del exorcismo. A veces, un demonio expulsado puede volver con refuerzos, como Jesús señaló en Mateo 12: 43-45

Según los cristianos, solo podían realizar con éxito los exorcismos. En los Hechos de los Apóstoles 19: 13-16 se describe cómo siete exorcistas judíos no pudieron exorcizar a los demonios en nombre de Jesús y Pablo. Terminaron siendo atacados y golpeados por el hombre poseído.

Pablo fue tan exitoso como exorcista que incluso las prendas de ropa que tocaba se podían dar a los afligidos, y los espíritus malignos se iban (Hechos 19: 11-12).

En el siglo tercero, se reconocieron los peligros de exorcismo, y la iglesia comenzó a aprobar a ciertos individuos para la tarea de expulsar los espíritus y a curar por medio de la imposición de manos. En la mitad del siglo tercero, el papa Cornelio utiliza el término exorcista como una Orden entre el clero romano. El ministerio de liberación se volvió cada vez más restringido y por la Edad Media se realizó más bien como ritos formales de exorcismo.[2] En lugar de oraciones espontáneas en las circunstancias individuales, los sacerdotes dependían cada vez más de las oraciones y los procedimientos estandarizados. La atención se centró principalmente a la posesión demoníaca. El papel de exorcista recayó en los sacerdotes. El exorcismo solemne se convirtió en un rito litúrgico oficial realizado únicamente por un cura en una persona poseída y sólo con el permiso de un obispo. Los exorcismos privados se realizan por ministros y laicos para diversos problemas demoníacos y se permiten en la tradición católica.

Los protestantes ya no tomaban en cuenta o eliminaron el exorcismo; algunos, como los calvinistas, sostenían que tal práctica se refería únicamente a los primeros años del cristianismo. Los exorcismos se llevan a cabo, por algunos, con el nombre de "liberación".

Como consecuencia de los abusos de la Inquisición, el Vaticano prohibió cinco manuales de exorcismo en 1709, y en 1725 instituyó más controles. A finales del siglo 19, el Papa León XIII (r. 1878-1903) supuestamente tuvo una visión de los espíritus demoníacos que intentaban atacar Roma. Escribió una oración que ahora se incluye en el Ritual Romano y que reprodujo en muchas misas, la oración al arcángel Miguel:

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro protector contra la perversidad y las asechanzas del demonio; que Dios lo reprenda, pedimos suplicantes; Y a Vos, Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder de Dios, arroja al infierno a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.[3]

Los modernos funcionarios de la iglesia se han vuelto escépticos con respecto de las posesiones demoníacas calificándolas de no genuinas. Hoy prefieren explicaciones psicológicas y psiquiátricas a las explicaciones demoníacas.[4]

Hoy día, casi todos los supuestos casos de posesión demoníaca han sido exitosamente tratados con terapias psiquiátricas y con fármacos antipsicóticos. Esto demuestra que las posesiones por espíritus malignos son derivadas de problemas mentales y no de Satanás.

Referencias y ligas externas

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  1. Guido Gomez De Silva. Breve Diccionario Etimológico De La Lengua Española. Fondo De Cultura Económica. 1995. ISBN 9681628128.
  2. John & Iris Delgado El ministerio de liberación. Web vidacristiana.com.
  3. Ritual Romano de Exorcismos. En línea y para descarga.
  4. Rosemary Ellen Guiley. The Encyclopedia of Demons and Demonology. Visionary Living, Inc. 2009. ISBN 978-0-8160-7314-6.