Flautista de Hamelín

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Leyendas

El flautista de Hamelín (en inglés Pied Piper of Hamelin, "el flautista colorido de Hamelín") es un personaje de una fábula o leyenda alemana, que supuestamente raptó a todos los niños y jóvenes del pueblo de Hamelín, Alemania, el 26 de junio de 1284 (el día de san Pedro y san Pablo).

Antecedentes

La historia fue rescatada por los Hermanos Grimm en uno de sus cuentos que lleva por título Der Rattenfänger von Hameln ("El cazador/recolector de ratas de Hamelín") y que fue publicado en el volumen Deutsche Sagen en 1816.

Robert Browning narra la tragedia acaecida en la ciudad de Hamelín en un poema escrito en inglés y publicado en 1842.[1]

La leyenda

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De acuerdo con la leyenda o la fábula, en el año 1284 la ciudad de Hamelín, una ciudad en Baja Sajonia, Alemania, a orillas del río Weser[2], sufría de una infestación de ratas.

Un buen día apareció un hombre de ropaje colorido quien, a cambio de una recompensa, se ofreció a librarlos de la plaga de ratas. El alcalde y los aldeanos aceptaron y el desconocido extrajo una flauta que comenzó a tocar. La música hizo que todas las ratas salieran de sus cubiles y agujeros y empezaron a caminar hacia la fuente de la agradable tonada.

Cuando todas las ratas, grandes y chicas, estuvieron reunidas en torno al flautista, éste empezó a caminar sin dejar de tocar y todos los roedores lo siguieron felizmente al son de la música. Entonces, el flautista se dirigió hacia el río Weser y las ratas, iban atrás de él. Al parecer, bajo el sonido hipnótico de la flauta, las ratas fueron incapaces de nadar y perecieron ahogadas.

El hombre volvió al pueblo para reclamar la recompensa prometida, pero el alcalde y los aldeanos se negaron a pagar, cosa que enfadó al flautista. El cazador de ratas se iría del pueblo y la gente del pueblo pensó que el asunto estaba cerrado.

Sin embargo, el 26 de junio, el flautista retornaría al pueblo con sólo una cosa en mente: darles a los aldeanos una lección moral que se convertiría en una parte del folclor mundial.

La venganza

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Mientras los habitantes del pueblo estaban en la iglesia, ya que era el día de la festividad de San Juan y San Pablo, el flautista regresó y, tras sacar de nuevo su instrumento, volvió a tocar extraña e hipnótica música.[3] Sin embargo, en esta ocasión no fueron ratas las que salieron de las casas, sino los niños. En total, según se cuenta, fueron ciento treinta entre niños y niñas los que siguieron al misterioso hombre al compás de la música. En esta vez, el flautista no llevó a los niños al rió Weser: se dirigió a una cueva. Después de que la multitud de niños hubo entrado, el flautista les siguió y mágicamente cerró la abertura detrás de ellos y nunca más se les volvió a ver.

Según ciertas versiones de la narración, algunos de los niños se quedaron atrás, un niño cojo que no los pudo seguir por no poder caminar bien; uno sordo, que solo los siguió por curiosidad, pero como no podía escuchar la música, no cayó bajo el influjo hipnótico de las tonadas. Otro fue un niño ciego, que no pudo ver hacia donde los llevaban y se perdió, ya que los demás niños estaban tan embelesados con la música que nadie le ayudó. De una u otra forma, estos le informaron a los aldeanos del maravilloso y trágico suceso.

Versiones

Una versión del cuento narra que el flautista, aún y habiendo recibido el pago prometido, y sólo por enseñarles una lección, no les devuelve a los niños.

En otra versión de la historia cuenta que en realidad los niños fueron tirados y ahogados al río Weser como sucedió con las ratas.

En una versión, más relacionada con cuestiones religiosas, la cueva eterna por donde entran los niños es una metáfora del Infierno.

En otras versiones menos fatalistas, el flautista devuelve los niños al pueblo una vez que los aldeanos hubieron pagado la deuda.

La moraleja es que siempre se debe que cumplir con la palabra empeñada y con los pagos prometidos.

El origen de la leyenda

La fuente de la leyenda del flautista Hamelín no está del todo claro y existen varias teorías que tratan de explicar el suceso. Se acepta la propuesta de que los niños es el núcleo central de la leyenda, a la que se añadió la expulsión de las ratas.

Sobre la abducción de los niños se han ofrecido varias interpretaciones. Una de las más plausibles menciona la expansión hacia el este (Ostsiedlung) de los habitantes de la Baja Alemania entre los siglos XII y XV. Los niños de Hamelín serían los jóvenes de la ciudad que fueron reclutados para tal empresa.

Las primeras menciones de esta historia parecen remontarse a un vitral que existió en la iglesia de Hamelín alrededor del año 1300. Este vitral está descrito en diferentes documentos entre los siglos XVI y XVII y al parecer fue destruido alrededor del siglo XV.

Inspirado por dichas descripciones, Hans Dobbertin creó en época moderna un vitral, el mismo que hoy puede admirarse en la iglesia de Hamelín. Esta obra recrea una imagen de la leyenda en donde vemos al flautista vestido coloridamente, guiando a los niños vestidos de blanco, fuera del pueblo.

Se piensa que el vitral original fue hecho a la memoria de algún suceso trágico que acaeció en el pueblo. Sin embargo, a pesar de numerosas investigaciones, no se ha podido encontrar ningún documento histórico que dé fe de algún hecho que pueda ligarse con esta leyenda.

Las hipótesis que se atribuyen cierta credibilidad pueden ser agrupadas en cuatro categorías:

  • Los niños fueron víctimas de algún tipo de accidente por el cual se ahogaron en el río Weser (que pasa por Hamelín) o fueron enterrados por algún deslizamiento de tierra.
  • Algunos niños fueron víctimas de alguna enfermedad que los habitantes consideraron peligrosa y contagiosa, por lo que los niños fueron conducidos fuera del pueblo para proteger a los demás habitantes. Se ha sugerido alguna forma de la peste.
  • Los niños (o jóvenes) dejaron el pueblo para tomar parte en alguna peregrinación o una campaña militar o incluso una nueva Cruzada de los Niños (que se dice que ocurrió en 1212), pero nunca regresaron con sus padres. Estas hipótesis presentan al flautista como un líder o reclutador.
  • Los niños, que en este caso serían jóvenes, abandonaron voluntariamente Hamelín para colonizar partes de Europa Oriental. Efectivamente, numerosos poblados fueron fundados en esta época en el este de Europa por colonos de origen alemán. De igual manera, el flautista en este caso sería su líder. Esta teoría es la más aceptada, ya que es la que cuenta con una documentación más sólida. Hay que considerar que la palabra alemana Kinder haría referencia no sólo a los niños, sino de manera más genérica a “los hijos del pueblo”. Los habitantes de la ciudad inventaron esta leyenda (en lugar de registrar los hechos) para evitar la ira de la Iglesia o el rey.

otro número de hipótesis sugieren que los niños murieron de causas naturales tales como enfermedad o hambre y que el flautista era una figura simbólica de la muerte. Temas análogos que se asocian con esta hipótesis incluyen la Danza de la Muerte, Totentanz o Danse Macabre, un tropo medieval común.

Otra interpretación moderna afirma que la historia es una alusión a un acontecimiento en el que los niños de Hamelín fueron atraídos por una secta pagana o hereje a los bosques cercanos a Coppenbrügge (las misteriosas "colinas" Koppen de un poema) para el baile ritual donde todos perecieron durante un deslizamiento de tierra repentino o un colapso del sumidero, esto se basa en una versión de la leyenda que dice apunta a que los niños entraron en un cerro y este se cerró como si no existiese.

Algunas teorías han vinculado la desaparición de los niños a la Enfermedad psicogénica de masas en forma de la Manía del Baile. Los brotes de la manía del baile ocurrieron durante el décimotercer siglo, incluyendo uno en 1237 en el cual un grupo grande de niños viajó de Erfurt a Arnstadt (cerca de 20 kilómetros), saltando y bailando, en semejanza marcada con la leyenda del flautista de Hamelín, que se originó en la misma época.

Un individuo llamado Decan Lude, originario de Hamelín, informó hacia 1384 de que poseía un libro coral que contenía una estrofa que aportaba el testimonio de alguien que había visto con sus propios ojos el suceso.[4] Lude aseguraba que esta estrofa era obra de su abuela. Este libro se considera perdido desde fines del siglo XVII. El nombre “Decan Lude” puede indicar una posición clerical, es decir, la de diácono y Lude una forma antigua o dialectal de Ludwig, pero esto no ha sido probado.

Por otro lado, existe una ley-costumbre largamente establecida en Hamelín, que prohíbe cantar o tocar música en una calle particular de la ciudad, por respeto a las víctimas del legendario acontecimiento: la llamada Bungelosenstrasse, adyacente a la “Casa del Flautista”. Durante desfiles públicos con música, incluidas las procesiones matrimoniales, la banda musical deja de tocar al llegar a esta calle y continúa con la música una vez que la ha atravesado.

Referencias y ligas externas

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  1. Robert Browning (1842). The Pied Piper Of Hamelin. Poema en inglés publicado en línea en la web www.indiana.edu.
  2. Mapa de Hamelín en Google maps.
  3. Marks, Robert W. (2005). The Story of Hypnotism. Kessinger Publishing. ISBN 978-1-4191-5424-9.
  4. Willy Krogmann (1934). Der Rattenfänger von Hameln: Eine Untersuchung über das werden der sage. E. Ebering, 1934, p. 67. Original from the University of Michigan. Digitized 12 June 2007.
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