Chupacabras

De Wiki Pseudociencia
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Artículos sobre
Crypto.jpg
CRIPTOZOOLOGÍA

Llamado así por su inclinación aparente a atacar cabras y chuparles la sangre, el Chupacabras ("Goatsucker", en inglés) es un críptido que ha aterrado y fascinado al público en general desde que irrumpió en Puerto Rico en el verano de 1995.

Desde agosto de 1995 hasta el presente, a este monstruo se le ha acreditado la muerte de miles de animales, que van desde cabras, conejos y aves, hasta caballos, vacas y ciervos.

Mientras algunos sostienen que la criatura es un nuevo monstruo, otros señalan que dichas entidades siempre han existido y los agricultores de Puerto Rico, América Central y del Sur han reportado sus avistamientos.

Peculiaridades

Chupacabras-01.jpg

Un atributo de lo más inusual del Chupacabras es su capacidad camaleónica de cambiar sus colores a pesar de que parece tener un pelaje negro y gruesa que cubre su torso. De alguna manera, la criatura es capaz de alterar su coloración desde el verde grisáceo y color marrón claro a negro, dependiendo de la vegetación que lo rodea. Otra peculiaridad de la bestia es la fila de apéndices en punta que corre por su columna vertebral y la membrana carnosa que se extiende entre estas proyecciones, que pueden abrirse o cerrarse a voluntad.

Hoy en día, son muy pocos los informes sobre el Chupacabras, pero estuvieron uno tras otros en casi todos los países de América del Sur. A pesar de las teorías que tratan de explicar la naturaleza de la supuesta criatura y sus ataques. sigue siendo controvertida y existen argumentos que afirman que se trata de una especie de vampiro, extraterrestre, o un tipo de creación de alguna rama secreta del gobierno de Estados Unidos.[1]

El primer informe moderno del chupacabras ocurrió en Puerto Rico en 1995, cuando Madelyne Tolentino reportó haber visto una criatura parecida a un lagarto que el escéptico Benjamin Radford argumentó, persuasivamente, era de hecho derivada del recuerdo de la extraterrestre Sil de la película de 1995 Especies.[2] Casi al mismo tiempo, hubo una ola de muertes de animales, lo que llevó a algunos a conectar lo que vio Tolentino con los animales muertos, dando nacimiento a una leyenda moderna.

El nombre "Chupacabras"

El origen del nombre "chupacabras" se atribuye, de acuerdo a algunas fuentes populares, a Silverio Pérez, un comediante puertorriqueño, que utilizó la palabra para describir al animal que Tolentino declaró ver. Sin embargo, mientras que Pérez puede haber sido el primero en usar la palabra para describir a la supuesta criatura, él no fue el creador del término. De hecho, el nombre "chupacabras" deriva de tradiciones europeas y americanas de hace 2300 años que narran criaturas nocturnas que se alimentan de animales de granja. Y todo comenzó con una pequeña ave totalmente inofensiva.

Los errores de identidad

El primer "chupacabras" no era un monstruo, ni era un vampiro. Originalmente, el "chupacabras" obtuvo su nombre, no porque la criatura chupara la sangre como un vampiro, sino porque chupaba la leche directamente de la ubre. La leyenda tiene su origen en una historia contada acerca del chotacabras europeo (del género Caprimulgus, que significa literalmente chupa cabra), una pequeña ave nocturna e insectívora que desarrolló inexplicablemente una mala reputación, ganándose el nombre de "chupacabras". El primer autor en registrar esta historia fue Aristóteles, en su Historia de los Animales, escrita alrededor del 350 AEC.[3]

Se ha sugerido que el origen de este mito fue la observación de chotacabras que vuelan por los pastos donde hay cabras en las horas del crepúsculo, lanzándose, como lo suelen hacer, por entre las patas de las vacas y las cabras. Esta misma historia se repite en la Historia Natural de Plinio el Viejo de 77 a 79 EC. "Caprimulgus" es el nombre de un pájaro, que es a todas luces una gran mirlo ".[4]

En su libro Tras la huella del Chupacabras, Benjamin Radford afirma que "ningún investigador serio" vincularía el chupacabras de Aristóteles (y por lo tanto, de Plinio) con el de Puerto Rico, pero su juicio es demasiado apresurado y cierra una línea rentable de investigación en la prehistoria del Chupacabras.

La palabra de Plinio, Caprimulgus, que se convirtió en el nombre del género para el chotacabras, es una traducción latina directa del griego aegothelas, usada por Aristóteles, ambas con el significado de "chupa cabra". Así, el chotacabras es conocido como el "chupa cabras" en la mayoría de las lenguas europeas. En italiano, es el succiapre. En español chotacabra, y en portugués, chupacabras.[5] El nombre, en su ya obsoleta forma española "chotacabra", era de uso común en la América española (incluyendo Puerto Rico) desde al menos el siglo XIX (y probablemente muchos siglos antes), cambiando a "chupacabras" en el siglo XX, cuando el más antiguo verbo español chotar (mamar) se volvió obsoleto y dio paso al sinónimo más reciente chupar.

Fue la autoridad de Plinio y de Aristóteles lo que perpetuó esta errónea idea del folclore sobre el chotacabras, a pesar de que nunca se ha observado a una cabra real ser "chupada" por el ave, que en realidad es insectívoro. Las similitudes entre las aves -su hábitos nocturnos, sus supuestos ataques relacionados con los animales, y su terrible chirridos- llevaron también a la confusión. En el postrer folklore europeo, muchas otras aves, reales e imaginarias, se llegaron a confundir o fusionar con la antigua chupa cabra, y su asociación con mutilaciones y sangre continuó. Durante la Edad Media, el chotacabras se cree que mataba a las cabras que "chupaba". En la Inglaterra medieval, el chotacabras se asoció con el Puck, un espíritu del mal, asociado con el diablo.

Esta unidad esencial del folclore y el mito se esconde en el mundo de habla Inglesa, donde el nombre común "nightjar" comenzó a reemplazar al del "chupacabra" (goatsucker) entre los estudiosos después de 1630, llamado así por el ruido (o "chirrido") que el pájaro hace de noche. Por lo tanto, muchos comentaristas anglófonos modernos no reconocen que cuando los españoles y los portugueses comenzaron a colonizar el Nuevo Mundo en los siglos XV y XVI, trajeron sus mitos y supersticiones del chupacabras con ellos.

El chotacabras es nativo de Puerto Rico, y es fácil encontrar referencias impresas de estas aves en la isla con ese nombre, que data, quizá, de 1948 (cuando el Departamento de Agricultura de Puerto Rico así lo describió), pero sin duda había sido conocido mucho antes. El ave era común en Puerto Rico, pero su número disminuyó y en el siglo XX se pensó que estaba extinta. Hoy en día está en peligro, tal vez con menos de 1500 individuos en estado salvaje. En las Américas, curiosamente, sabemos que el chotacabras ya tenía una reputación siniestra antes de la conquista española, al menos en algunas partes de América del Sur. Entre los Makusi en América del Sur, por ejemplo, se creía que el grito nocturno del chupacabras (el ave) era el grito de los malos espíritus.[6] Según Claude Lévi-Strauss, el chotacabras era simplemente el "pájaro de la muerte" en Centro y Sur América, y los mitos de su naturaleza malvada se generalizaron en todas las Américas.[7] Por ejemplo, entre los mayas, eran los pájaros guardianes del inframundo.

Por lo tanto, no es del todo conjetural sugerir que los nativos y los pueblos hispánicos posteriores del Caribe llegaron a adoptar la asociación folclórica negativa del chupa cabras en todo su esplendor vampírico de las influencias españolas y portuguesas (probablemente al adoptarla de una lengua europea y nombres de animales europeos) y las ha combinado con las ideas indígenas del chupacabras como un malvado demonio. Estas dos cadenas de tradición del chupa cabras encapsulan prolijamente todo lo que representa el Chupacabras moderno: una criatura demoníaca que chupa la sangre de los animales.

Fue la aplicación del nombre específico de "Chupacabras" lo que ayudó a definir la dirección que tomaría la historia de la criatura. El ave por la fue bautizado era rara; la mayoría de los modernos puertorriqueños posiblemente nunca habría visto una. No se necesita mucha conjetura para analizar que los mitos asociados con el ave, ahora rara y casi olvidada, podrían ser transferidos a un críptido que la gente cree que realmente existe.

Cuando Pérez aplicó el término "Chupacabras" para referirse al monstruo, quizá reutilizó (consciente o no) la palabra con que se conocía al ave, porque las víctimas del monstruo no eran todas cabras, y en ausencia de una familiaridad subyacente con la historia antigua de la leyenda del chupa cabras, el nombre simplemente no hubiera tenido sentido y no habría pegado. (El cambio de la palabra obsoleta chotacabra al moderno término Chupacabras, refleja los cambios en el español coloquial, enmascarando la conexión, lo que lleva a las recientes afirmaciones de que la palabra no existía antes de 1995.) Quizá, de modo significativo, el avistamiento de Tolentino en 1995 de la criatura que más tarde sería etiquetada como Chupacabras, dio origen al mito moderno, incluido el detalle, más adelante descartado de que el monstruo tenía plumas.

Ya sea intencional o no, una vez que el mito del monstruo se ganó ese apodo, empezó a adueñarse de las asociaciones hechas en el Viejo y el Nuevo Mundo sobre su homónimo: la naturaleza demoníaca de la mitología americana indígena, lo vampírico, y la reputación de mutilaciones de su versión del Viejo Mundo. Aunque esta asociación no fue una creación consciente, dos milenios de historia asociados con el nombre y el concepto del chupa cabras parece haber influido en el desarrollo del mito, no sólo en Puerto Rico, sino en otros lugares mientras el cuento se difundía en otros lugares como México y la parte continental de Estados Unidos. Por tanto, es seguro decir que sin el chupa cabras de Aristóteles, el Chupacabras de Puerto Rico simplemente no habría tomado su forma actual.

Los reportes de que a las víctimas se les había succionado la sangre nunca fueron confirmadas por una necropsia, que es la única manera de confirmar esta conclusión. Un análisis realizado por un veterinario a 300 supuestas víctimas del chupacabras encontró que en realidad no habían sido desangradas. Al parecer, los testigos interpretaron la falta de sangre en alguna área con una extracción de la misma, cuando otra explicación puede ser que el animal que atacó a la víctima no mordiera una arteria principal, o que esta se desangrara internamente.

Tipos de reportes

  1. Los informes de Puerto Rico y Latinoamérica, donde a los animales se les ataca y, supuestamente, la sangre se les extrae.
  2. Los informes en Estados Unidos de mamíferos, la mayoría de perros y coyotes afectados por sarna, a los que la gente llama chupacabras por su aspecto extraño.

A finales de octubre de 2010, el biólogo Barry O'Connor, de la Universidad de Michigan, llegó a la conclusión de que todos los informes de los chupacabras en los Estados Unidos no eran más que coyotes infectados por el parásito sarcoptes scabiei, cuyos síntomas explican la mayoría de las características del chupacabras: poco pelaje, piel gruesa y olor intenso. O'Connor determinó que los ataques se produjeron "porque esos animales estarían tan debilitados que les resultaría difícil la caza. Por lo tanto, podrían verse obligados a atacar al ganado, más fácil que cazar un conejo o un ciervo".[8]

Aunque varios testigos llegaron a la conclusión de que los ataques no podían ser obra de perros o coyotes porque la víctima no había sido devorada, dicha conclusión no es correcta. De acuerdo con expertos, tanto perros como coyotes pueden matar una presa y no consumirla, ya sea por inexperiencia, lesiones o dificultad para matarla. La presa también puede sobrevivir al ataque directo pero morir luego por hemorragia interna o un choque circulatorio. La presencia de dos agujeros en la presa, correspondientes a colmillos, son de esperarse ya que esta es la única manera que la mayoría de los animales carnívoros terrestres tienen de atrapar a su presa.[9]

Referencias y ligas externas

(Nota de la administración) Algunas ligas podrían estar rotas o algunos videos pueden haber sido eliminados.

  1. Brad E. Steiger and Sherry Hansen Steiger. Gale Encyclopedia of the Unusual and Unexplained. Gale (2003). Tome III. ISBN 9780787653828
  2. Species (Roger Donaldson, 1995) Ficha en IMDb.
  3. Benjamin Radford. Tracking the Chupacabra: The Vampire Beast in Fact, Fiction, and Folklore. (University of New Mexico Press, 2011).
  4. Natural History, 10.56
  5. Otto Springer. Review of Arv. Tidskrift for nordisk folkminnesforskning, Journal of American Folklore 60 (1947): 431.
  6. L.D. Arnett, “The Soul”. American Journal of Psychology 15, no. 2 (1904): 145.
  7. Claude Lévi-Strauss. The Jealous Potter. Chapter 3.
  8. Nancy Ross-Flanigan. Scary chupacabras monster is as much victim as villain. umich.edu. 25 de octubre de 2010.
  9. Dr. Robert Lyons. Evaluation of Suspected Predator Kills. Texas Natural Resources Server.
P
África
MngwaMokèlé-mbèmbéTrunko
Asia
AlmasYerenYeti
América
BunyipChupacabrasPie Grande
Europa
Bestia de GévaudanNessie
Otros monstruos
BehemotLeviatán
Véase también
Foto del cirujanoJenny HaniverPeter Scott