El Caballero Negro

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Rumorología y
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Leyendas urbanas

Mito

El satélite Caballero Negro, un misterioso objeto orbitando la Tierra, de origen desconocido (y posiblemente extraterrestre). La historia dice que está allí en el espacio desde hace más de 13,000 años.

Historia

Como tantas historias de fenómenos extraños, la leyenda del satélite Caballero Negro comienza con Nicola Tesla. Se dice que él recogió una señal de radio repetitiva en 1899, y que creyó provenía desde el espacio, y así lo dijo públicamente en una conferencia[1].

En la década de 1920, los operadores de radio aficionados fueron capaces de recibir esta misma señal. A continuación, los científicos en Oslo, Noruega, experimentando con transmisiones de onda corta en el espacio, en 1928, comenzaron a recoger Ecos de Gran Retardo (LDE, por sus siglas en inglés), un fenómeno aún no comprendido en el que se reciben ecos varios segundos después de su transmisión. Los LDEs son ecos de radio que se devuelven al transmisor varios segundos después de que se ha producido una transmisión de radio. Retrasos de más de 2.7 segundos se consideran LDEs[2].

Escombros de manta térmica fotografiada desde el Endeavor, STS-88. Imagen cortesía del Laboratorio de análisis y Ciencia de imágenes, Centro espacial Johnson.[3]

La explicación aparente finalmente llegó en 1954 cuando los periódicos (incluyendo el St. Louis Post Dispatch y el San Francisco Examiner) informaron de un anuncio de la Fuerza Aérea de Estados Unidos que se encontraron dos satélites orbitando la Tierra, en un momento en que ninguna nación todavía tenía la capacidad de lanzarlos[4]. Al parecer, el Caballero Negro había sido detectado por múltiples líneas de evidencia, y fue confirmado por la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

Para 1960, tanto los Estados Unidos como la Unión Soviética tenían equipo en órbita. Pero el 11 de febrero de 1960, los periódicos informaron de todo el mundo una noticia alarmante: que alguien más también tenía algo en órbita. Una pantalla de radar, diseñada por la Marina de los Estados Unidos para detectar satélites espía enemigos, había cogido algo. Fue descrito como un objeto oscuro y tambaleante. No era norteamericano, ni tampoco de los soviéticos.

Al día siguiente, los periódicos dieron un poco más de información. El misterioso objeto estaba orbitando a unos 79 grados por fuera del ecuador, no los 90 grados de una órbita polar propia. Su órbita también era muy excéntrica, con un apogeo de 1,728 km, pero sólo un perigeo de 216 kilometros. El objeto hace una órbita completa cada 104.5 minutos.

En ese momento, la Armada estaba siguiendo la carcasa de un viejo lanzamiento del Discoverer, una media concha de poco menos de 6 metros de largo. El Discoverer VIII había sido lanzado el 20 de noviembre de 1959, un paso en el camino hacia el lanzamiento de un hombre al espacio y luego recuperarlo en una cápsula en paracaídas. El lanzamiento salió como estaba previsto, pero su misión de expulsar su cápsula de 136 kg no lo fue. Las cubiertas de la cápsula se desprendieron según lo planeado, pero la propia cápsula se desvió hacia una órbita algo similar a la del objeto misterioso y, al final, fue declarada perdida[5]. La Marina rastreó una de las cubiertas, que entonces estaba orbitando cada 103 minutos a 80 grados, con un apogeo de 950 km y un perigeo de 187 kilómetros. El objeto conocido como Caballero Negro era similar, pero no exactamente el mismo.

Y luego, en 1963, el astronauta Gordon Cooper reportó haber visto un OVNI verdoso durante su órbita 15a a bordo del Mercury 9. Fue visto en las pantallas de radar por aproximadamente 100 personas en la estación de seguimiento de Muchea de la NASA cerca de Perth, Australia. Una explicación oficial dada más tarde fue que los aparatos electrónicos de Cooper no funcionaban correctamente. La realidad del Caballero Negro parecía ser innegable.

En 1973, el investigador escocés Duncan Lunan quería tener certezas. Regresó a los datos LDE de los científicos noruegos y los analizó. Lunan descubrió que se trataba de una mapa estelar que señala el camino a Izar (Epsilon Boötis), una estrella doble en la constelación del Boyero. Sea lo que fuere el Caballero Negro, parecía ser la transmisión de una invitación de la gente de Izar, una invitación que se originó hace 12,600 años, según el análisis de Lunan.

La pieza final de la prueba se produjo en 1998, cuando el transbordador espacial Endeavor realizó su primer vuelo a la Estación Espacial Internacional en la misión de vuelo STS-88. Los astronautas a bordo de Endeavor tomaron muchas fotografías de un objeto extraño que se pusieron a disposición del público en el sitio web de la NASA. Pero pronto las fotografías desaparecieron. Volvieron a aparecer algún tiempo después, con nuevas direcciones URL, y con varias descripciones que explican que todas estas cosas no son más que pedazos de escombros o basura espacial. Las fotografías eran de alta calidad y sin lugar a dudas mostraron algún tipo de navío. Desde entonces se conoce casi todo lo que hay que saber acerca de Caballero Negro. Sabemos lo que parece, de dónde viene, cuando llegó y ha sido avalado por muchos testigos confiables en el programa espacial.

Así que entonces, ¿por qué nadie sabe más sobre él? y ¿Por qué la NASA evita reconocer su existencia? ¿Por qué la NASA rehuye a hacer análisis y reportar la verdad?

Es una gran historia que mezcla una idea conspiranoica que involucra a la NASA. La idea de un satélite alienígena, de 13,000 años de edad, que orbita la Tierra, es en verdad emocionante, sobre todo para los ufólogos. Realmente, conocer la verdadera historia no debe ser considerado como un proceso negativo. Y debe analizarse para aprender lo que hay detrás del satélite Caballero Negro.

Resulta que todos los pedacitos que componen la historia del Caballero Negro no están relacionados. El mote de "Caballero negro" se ha hecho tan común que es difícil determinar el momento en que el nombre se convirtió en la primera parte de la historia. Desde 1958 hasta 1965, el Reino Unido lanzó 22 cohetes en un programa llamado Caballero Negro, destinado a probar varios vehículos de reentrada. Pero el programa Caballero Negro nunca puso nada en órbita; de hecho, su segunda etapa se disparó en el camino de caída, no en el de subida, para mejorar la tensión del vehículo de reentrada[6]. Si se saca ese nombre de la ecuación todos los eslabones de la cadena se desmoronan. Todos los eventos, que se dice que están conectados al satélite Caballero Negro, fueron bien documentadas por su cuenta, y ninguno (en ese entonces) hizo mención alguna a tal nombre.

Los científicos noruegos, efectivamente recibieron reflejos de radio LDE, y su causa sigue siendo un misterio hoy como lo fue entonces. Hoy tenemos cinco explicaciones probables, cualquiera o todas ellas pueden ser responsables de algunos LDEs, y en su mayoría pertenecen a extraños efectos en la ionosfera de la Tierra. Se encuentran entre unas 15 explicaciones plausibles. Ninguna de ellos incluye satélites en órbita alienígenas; aunque si un satélite de origen extraterrestre entrara en nuestra órbita para grabar transmisiones terrestres, para luego retransmitirlas a la Tierra con 8 segundos de retraso, bien podría tener el mismo efecto.

Cuando Duncan Lunan hizo su traducción de los datos de los LDE en 1973 y se acercó con el mapa estelar, jamás tuvo ningún pensamiento acerca del Caballero Negro o cualquier otro extraño satélite en el polo. De hecho, su interpretación era que los LDEs venían desde el punto Lagrange L5 de la Tierra. L4 y L5 son dos puntos a lo largo de la órbita de la Luna, uno de 60° por delante de ella y el otro de 60° detrás, que son estables y donde los efectos gravimétricos de la Tierra y la Luna sostienen un objeto en órbita estable. Por otra parte, Lunan más tarde reconoció que su método no era sólo poco científico, si no que había cometido errores simples, y se retractó de ella. Así que, a pesar de la historia de la cultura pop de hoy, nunca ha habido ninguna interpretación razonable de nada que conecte a Epsilon Boötis, ya sea a un misterioso satélite o a una fecha de hace 12,600 años.

Los informes de 1954 en periódicos de dos satélites en órbita no fueron más que reportes de afirmaciones sisn sustento de OVNIs con la intención de tratar de vender un libro. El oficial de la Fuerza Aérea citado era un sujeto que vio un OVNI una vez, pero de ninguna manera corrobora la idea de desconocidos satélites que orbitan la Tierra. Nada que ver con el supuesto Caballero Negro.

¿A quién pertenece? Huérfano espacial sin reclamar

La parte más interesante de la historia ocurrió en 1960, cuando estaban siendo lanzados los satélites Discoverer. El Secretario de la Fuerza Aérea, Dudley C. Sharp, dijo a la prensa que este nuevo y misterioso objeto era probablemente la segunda cubierta del Discoverer VIII[7], el gemelo de la pieza conocida que ya estaban rastreando, ya que era del tamaño adecuado y se hallaba en el lugar correcto. Esto pronto se confirmó. La revista TIME incluso informó de la identificación[8], pero como una explicación mundana no es tan emocionante como un misterioso objeto hecho por inteligencias que no son de ese mundo, la noticia fue a dar a la última página de la revista.

Cámara KH-1

Programa Corona

Y hay otra nota interesante sobre el programa de Discoverer. En 1992, un programa de la Agencia Central de Inteligencia llamado Corona fue desclasificado, y reveló que los cohetes del Discoverer no no tenían, en absoluto, la intención de poner astronautas en el espacio, sino que en realidad transportaban satélites espías Corona. La razón de usar una órbita polar es que la nave finalmente vuela sobre cada parte de la Tierra, y es posible fotografiar todo; a diferencia de las órbitas semi-ecuatoriales convencionales que sólo pueden cubrir un área dentro de un cierto rango de latitud. En aquellos días no existía la transmisión de imágenes digitales de vuelta a la Tierra, por lo que se emplearon cámaras de rollo de película, y la película tuvo que ser bajada a la Tierra para ser revelada y estudiada. La cámara del Corona KH-1 (nombre código abreviado de Keyhole, ojo de cerradura) sería sacado de órbita, abriría un paracaídas, y luego el paracaídas sería capturado en el aire por un avión de recuperación JC-130.

Así que, aunque todo el programa Discoverer era una pantalla, los lanzamientos y los resultados reportados en los periódicos en el momento eran de hecho correctos en lo que respecta a lo que se desclasificó más tarde. La cámara Corona a bordo del Discoverer VIII se perdió exactamente como se informó en los 1,960 periódicos, y sus cubiertas, y su órbita excéntrica, también fueron correctamente reportados.

Muchos se preguntan qué fue lo que Gordon Cooper vio desde el Mercurio 9, y que fue corroborado por todos los operadores de radar. Según el propio Cooper (que falleció en 2004), lo que vio no era nada en absoluto. Gordon Cooper dijo haber visto muchos ovnis durante su carrera de vuelo. Siempre fue inflexible acerca de una flota de ovnis que dice que voló por encima de él mientras estaba estacionado en Alemania, aunque nadie más informó haber sabido de ello al respecto. Pero Cooper también está convencido de que el OVNI del Mercurio 9 es una fabricación completa de autores de libros fantasiosos sobre naves extraterrestres. Cooper ofreció todas las transcripciones, incluyendo sus propios originales, como prueba de que nunca se informó de tal cosa durante su vuelo. La historia aparece en casi todos los libros de OVNIs sobre el caso del Caballero Negro, pero no hay ningún registro de tal cosa en la NASA, desde el personal de estaciones de radar, ni de ninguna fuente contemporánea. Es pura invención de los escritores modernos[9].

Así que todo se reduce al vuelo STS-88 del Endeavor y sus sorprendentes fotografías de una nave espacial. Ahora bien, existe un montón de cosas mal con esta parte de la historia. En primer lugar, el transbordador siempre volaba en una órbita semi-ecuatorial, al igual que la Estación Espacial Internacional. Un objeto que pase en una órbita polar habría pasado demasiado rápido para ser visible, y sin duda demasiado rápido para poderle tomar fotos de alta calidad. Durante una de las AEV (Actividades Extra-Vehiculares) de los astronautas, una manta térmica se perdió y se alejó - color plateado en un lado y negro por el otro. Fue fotografiada ampliamente. Se arrugó y tomó una forma extraña. Pero, por desgracia para la leyenda y afortunadamente para los astronautas, simplemente no era un satélite extranjero ni alienígena[10].

Referencias y ligas externas

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  1. APS Physics. February 1968: The discovery of pulsars announced. This Quarter in Physics History. American Physical Society, 2 Jul. 2007. Web. 24 May. 2013.
  2. ARRL: Stan Horzepa, Radio Ghosts (en inglés)
  3. The Gateway to Astronaut Photography of Earth (en inglés)
  4. Emerson, John. The Black Knight Satellite.
  5. Associated Press. Air Force Ends Hunt for Missing Capsule of Discoverer VIII. Ocala Star-Banner. 23 de Noviembre de 1959, periódico.
  6. Black Knight en SpaceUK.org
  7. Whose Is It? Space Orphan Unclaimed. Spokane Daily Chronicle - Febrero 12 de 1960.
  8. Science: Space Watch's First Catch Time, Monday, Mar. 07, 1960
  9. Oberg, James. In Search of Gordon Cooper's UFOs.
  10. Dunning, Brian The Black Knight Satellite Podcast Skeptoid #365 June 4, 2013 (inglés)
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