Ateísmo, la nada y los accidentes

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Creencias falaces

Una creencia muy extendida (por lo general entre los creacionistas, teístas o fundamentalistas religiosos) es la idea de que los ateos tienen una respuesta unánime para el origen del universo (aunque la respuesta es más digna de un creacionista que de un ateo).

A su vez, es muy común escuchar por parte de los creacionistas que los ateos creen que todo es un "accidente". Por lo general, cuando surgen temas como la abiogénesis, o el Big Bang.

Mito

Todos los ateos (sin excepción) creen que el universo vino de la nada, y debido a que no creen que todo haya sido creada por una mente inteligente, deben de creer que es debido a un accidente.

Refutación

Universo de la Nada

Está de más decir que los ateos no creen que el universo surgió de la nada, y que hay varios puntos de vista o formas de expresar el origen del universo. Se habla de una nada como un conjunto de fluctuaciones cuánticas que dieron lugar al Big Bang[1], o como una singularidad infinitesimalmente pequeña.[2] Pero algo es seguro, ninguno de estos conceptos se refiere a la nada convencional y/o a la nada que se utiliza en el ámbito coloquial. Este es un claro ejemplo de anfibología, un mal uso de términos polisémicos. Esto no es algo nuevo, es, por el contrario, bastante común entre los creacionistas.

Teniendo en cuenta lo anterior, vemos que se comete una falacia de falsa dicotomía, al pensar que "como no lo hizo dios, tuvo que surgir de la nada".

El ateísmo y los accidentes

Curiosamente, no se ha escuchado por parte de ningún ateo en concreto que el unvierso vino de una "nada" coloquial. Las únicas personas que han dicho esto han sido creyentes, por lo general personas que intentan defender su fe:

"Somos ateos. Creemos que el Universo es un gran accidente no causado y aleatorio. Toda la vida en el Universo pasado y futuro son los resultados de la casualidad que actúa sobre sí mismo".

-J. Warner Wallace, detective y apologeta estadounidense.[3]

"(Los materialistas) piensan que la materia y el espacio simplemente existen, y siempre existieron, nadie sabe por qué, y que la materia que se comporta de determinada manera, acaba de suceder, por una especie da casualidad para producirnos a nosotros, seres capaces de pensar".

-C.S Lewis, escritor británico.[4]

Sin embargo, prácticamente todos los ateos negamos este punto de vista y rechazamos por completo la noción de aleatoriedad, por lo menos como fenómeno causante del todo. Muchos ateos consideramos que el universo es determinista, pero sin ningún significado absoluto. Una ocurrencia que sólo puede llamarse un "accidente" en contextos en los que el orden y el propósito eran la norma, por lo que no tiene sentido aplicar el término "accidente" al universo a menos que a priori esperemos el orden y el diseño.

"Una vez que sepas que no hay ningún propósito, también sabrás que no hay ningún accidente; porque ese sólo al lado de un mundo de propósitos que la palabra "accidente" tiene algún significado".

-Friedrich Nietzsche.[5]

Pero... ¿Cual es más concretamente el significado de "accidente"?

Existen dos tipos de definición existentes para la palabra "accidente", y los fundamentalistas tienden a usar cualquiera de las dos para los reclamos:

  • Puede significar "accidente" un evento que no fue intencionado. Por ejemplo, alguien que conduce un auto y no tiene la intención de chocar con otro auto. Entonces, cuando lo hace, se etiqueta como un "accidente".
  • Puede abordar el tema de eventos improbables. Por ejemplo... A muchos les sonará esta frase: "Es increíblemente improbable que de un tornado pasando a través de un depósito de chatarra, salgan las piezas juntas y ensambladas en un Boening 747".

Accidentes como eventos involuntarios

Un accidente requeriría una mente en primer lugar, que tenía intención. Entonces, decir que los ateos creemos que todo es un accidente implica que los ateos creen en un diseñador, que se desvió de su intención, que claramente no es la posición de un ateo, que, por definición, no cree en la existencia de deidades que llevado a cabo con éxito en su intento, ni cometió un accidente.

Si no hay dioses, entonces nuestra existencia no es accidental ni intencional. Simplemente es. Nosotros somos los que estamos especulando sobre si es un accidente o intencional, lo cual es irrelevante porque, por lo que podemos decir, nuestra existencia no es el resultado de una mente sensible.

Accidentes como "eventos improbables"

 Esto es, de hecho, algo más simple. Usar la palabra "accidente" implica que el fenómeno en cuestión de lo contrario no debería suceder. Por lo tanto, si el ateo cree que fue un accidente, entonces el ateo está tontamente creyendo que un evento que no debería haber sucedido, de hecho lo hizo. Si ese es el caso, el ateo podría ser acusado de tener fe, y por lo tanto, es un hipócrita. Frente a esto, hay dos opciones:

  1.  Todos los ateos (siguiendo las premisas de que todos los ateos creen lo mismo), son hipócritas.
  2.  Los ateos no creen que el universo se haya originado por accidente.

Frente a esta igualdad de condiciones, y teniendo en cuenta los errores que implica la primera opción (es bastante difícil que todos los ateos crean exactamente lo mismo, que todos sean hipócritas y, en caso de no serlo, que todos sean tan ridículamente necios como para no darse cuenta, etc), y comparándola con la segunda opción, vemos por la navaja de Ockham, que la segunda opción es la más obvia.

Tercera opción

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Sí, esto si no lo hizo Dios, lo hizo el azar.

Pero hay una tercera opción. Aquellos que plantean esta falsa dicotomía están omitiendo una tercera opción, al igual que en el caso anterior: "Resultado Esperado". Mientras que un "accidente" sería por definición un evento increíblemente improbable, un "resultado esperado" sería por definición un evento altamente probable. Es decir, dado un conjunto de condiciones iniciales, se espera razonable y lógicamente un resultado particular. Algunos ejemplos serían:

  • Si hay mucha humedad en el aire, y está por debajo del punto de congelación, es de esperar que nevará, y no es un accidente.
  • Si durante el verano hay tierra abierta en un campo con césped, es de esperar que la hierba comience a crecer en ella y no sea un accidente.

De hecho, hay muchos ejemplos históricos.

Después del Big Bang, una serie de etapas del desarrollo del universo conducen hasta el presente. Ninguna de estas etapas son "accidentes", pero son todos "resultados esperados":

  • Justo después del Big Bang, teníamos muchas partículas elementales, como quarks, flotando alrededor, y es de esperar que se enfríen hasta formar partículas subatómicas, como protones, electrones y neutrones.
  • Después de que los protónes calientes, los electrones y los neutrones continúan enfriándose, es de esperar que se combinen en hidrógeno.
  • Después de un tiempo de hidrógeno y helio flotando alrededor del universo, es de esperar que caigan en pozos de gravedad, se compriman y se enciendan en estrellas.
  • A medida que la fusión nuclear de las estrellas continúa, es de esperar que el proceso genere átomos más pesados, como nitrógeno, carbono y oxígeno, que junto con el hidrógeno forman el conjunto de elementos orgánicos que son los componentes básicos de los compuestos orgánicos.
  • A medida que la estrella consume su combustible nuclear, es de esperar que la estrella sea nova o supernova, esparciendo los elementos más pesados ​​como polvo estelar.
  • Después de un tiempo de polvo flotando, es de esperar que caiga en pozos de gravedad, se comprima y forme planetas y planetoides.
  • Un largo etcétera.

Cada paso es lógico y completamente razonable para aceptar como verdadero, siempre y cuando el reclamo sea respaldado por evidencia.[6]

Referencias y ligas externas

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  1. A Universe from Nothing: Why There Is Something Rather Than Nothing. 2012. Atria Books. ISBN 978-1-4516-2445-8
  2. Kaku, Michio (2005) El universo de Einstein, página 109. ISBN 84-95348-17-9
  3. Wallace, Warner. 14/01/2014.The Inevitable Consequence of an Atheistic Worldview.
  4. Lewis, Staples. (1952). Mere Christianity. ISBN 978-0-06-065292-0
  5. Christoph Cox. (1999). Nietzsche, Naturalism and Interpretation. ISBN 0-520-21553-2. p. 102.
  6. Sheerman, Tim. (2010-2016). Atheists believe that everything is an accident en IronChariots.org